jueves, 13 de julio de 2006

Cumple en Peñalara nocturno

13 de julio, lunáticos en Peñalara. Me rondó la idea de celebrar mi cumpleaños en modo original, y qué mejor que con una ascensión nocturna a Peñalara. Casi sin poder creerlo, así que lo hicimos. Curioso grupo el de los amigos que se prestaron en esta ocasión. Agradecido siempre.

sábado, 8 de julio de 2006

Peguera y Monestero

8 de julio, estamos en el Parque Nacional de Aigües Tortes y lago de San Mauricio. Subiremos el Peguera (2982 m)y Pic de Monestero (2878 m)
Curioso grupo. Daniel y Cristina son abandonados en las inmediaciones del lago de San Mauricio para dar estos un bonito paseo a su alrededor y hasta el refugio o inmediaciones de Amitges. Félix, Tito y yo, tomamos el valle a los pies de Els Encantats para remontar en dirección al Peguera. Una de esas montañas selectas para el docto Félix. Pese a cargar con la cuerda, no fue necesario utilizarla. Trepada y destrepe sin complicaciones para disfrutar de su aérea cima. Sucumbo a la tentación del cercano Monestero y a la carrera lo asciendo en solitario (envidiado seguramente por Félix y lunatizado por Tito). Feliz reencuentro por la tarde con la familia, piscina, cena, camping... y vuelta a la capital el domingo.

domingo, 12 de marzo de 2006

Cuchillón fatal

12 de marzo, Cuchillón. No consigo apartarlo de mi cabeza, ese instante se repite mentalmente una y otra vez. Ni durante la conducción de vuelta a Madrid, ni durante la noche siguiente,... Ayer no paró de llover en Santander. No hubo opción de acudir a mi obsesiva cita con la montaña, pero ¿y el domingo? 5:45h de la mañana, suena el despertador, aunque no hace falta, llevo un rato despierto y no soy el único. Noche tormentosa en más de un sentido. Me preparo, empaqueto, aviso, me bajo, llamo, espero. Javier no ha dormido y se dispone a empalmar un día con el siguiente. Jarrea hasta pasar las Hoces. Mira! Las nubes cubren Tres Mares, pero se abren ventanas de luz a fuertes ráfagas, las del viento. El Cuchillón aparece soleado, así que nos reclama. Son alrededor de las 8 de la mañana y abrimos camino por la empinada pista. Pronto me empiezo a quedar de Javier, quien imagino que por técnica es capaz de caminar más que yo con los esquíes calzados. Superada la cerrada pista del Cuchillón, enfrentamos la segunda mitad de la ascensión, ahora inmersos en la niebla con fuerte viento. Empiezo a sufrir de inseguridad cuando en más de una zancada el esquí desliza hacia abajo. Algo haré mal o algo tendrán mis pieles... Miro para arriba y veo que Javier continúa. Tras tres pequeños percances opto por descalzarme las tablas. Alcanzamos la cima, donde hace mucho viento, y por tanto bastante fresquito. A ratos se nos muestra el paisaje entre jirones de algodón. Momentos para intentar captar alguna buena imagen. En un descuido Javier quita las pieles... Toca echarle valor y ver qué tal esto de bajar.Primer intento, al suelo... Templo nervios, inspiro, un poco de valor, un giro sobre la helada nieve , a salvo, hacia el otro lado, bien. Empalmo uno con otro y le voy cogiendo el hilo a esto. A mitad de ladera la nieve cambia. Aquí no está helada, sino aguada, y al primer estraño Javier va también al suelo... Mal presagio. Segunda mitad del descenso, ya por la pista del Cuchillón, se me da bien... tanto que con la euforia enfrento los últimos metros, de bastante pendiente, a derecho... Derecha la pierna de apoyo, apoyo del interior que brúscamente cambia al cruzarse un tramo más aguado. Instantáneamente me percato de que algo no ha sentado bien a mi rodilla y voy al suelo. Manos a la rodilla derecha pensando lo peor. Estoy mareado y al ¿cómo estas? no puedo responder más que "aún no se". Pronto empiezo a sospechar que mal y todos los planes futuros empiezan a frustrarse de inmediato en mi mente. Me pongo en pie y camino. Aún no duele, pero no está segura mi rodilla. 200 metros más en cuña y estamos en el coche... Desde aquí hasta 24 horas más tarde no consigo apartar de mi mente ese instante en el que mi apoyo interior cambia brúscamente y con él la confianza que siempre he tenido en mis rodillas. Lo que iba siendo un día magnífico de montaña, repentinamente torna a fatal. De nuevo comienzo a sentir en carnes propias lo mucho que debo a quienes me rodean, en particular a Cristina, sin la que en estos momentos estaría bastante más jodido. Cosecuencia de momento: primera baja laboral, en principio por 10 días de reposo. Esguince de rodilla derecha con ligamento interno tocado. Veremos cómo de tocado está este en la próxima visita al traumatólogo...

domingo, 12 de febrero de 2006

El Nevero

El Nevero ¿Cómo no?. Cómo íbamos a salir al monte sin hacer alguna pequeña GAMDADA. Ayer la idea era subir al Nevero de una manera plácida y tranquila, siguiendo como las acémilas el camino marcado y trillado. Iñaki llevaría sus esquiés de travesía y yo le seguiría de lejos contemplando su esbelta figura. Pero joder a las siete y media el Iñaki no baja las tablas. ¡Bueno! ¿y qué?. Pero la idea era subir al Nevero por el cortafuegos y luego coger la ladera hasta la cumbre. Total una hora y media o dos de aburrida cuesta. Nada debe confundirnos ni torcer nuestra voluntad. Pero es que según íbamos subiendo, el sol y la nieve nublaron progresivamente nuestra razón y sin casi quererlo, nos fuimos desviando hacia la vertiente Sur, contemplando unas preciosas cornisas y una marcada pala que ascendía hasta el infinito.Además había huellas, lo que sin duda facilitaría nuestra ascensión. Eso sí ,sabia decisión ,aun desoyendo los consejos del lama Felix, y aunque la nieve estaba en un excelente estado para practicar travesías , ascensos, descensos, nos calzamos los crampones. Una larga travesía nos sitúa al pie de nuestra pala de nieve. Comenzamos a subir y como de costumbre no te das cuenta de dónde te metes hasta que no estás metido en ello y además cuando estás metido lo mejor que puedes hacer es salir y no rectificar. Yo llevaba piolet pero Iñaki que es muy generoso se lo había dejado a una compañera que está haciendo un curso y para equilibrarse y progresar llevaba un viejo bastón de treking que aferra con fuerza como si se tratara de un tesoro.Cuerda ¿para qué ? está mejor en casa¡ total para subir un cortafuegos! Cuando estamos a la mitad de la pala la pendiente puede estar rozando los 50 grados y los crampones penetran lo suficiente para no caer pero no lo suficiente para confiar en ello.Abajo , demasiado abajo, la pendiente muere en las piedras y hasta allí iremos a parar si...¡joder!.Le pregunto a Iñaki ¿qué tal? y me contesta que "bien" pero por la voz interpreto que "no tan tien". En ese momento, decido dirigirme a un espolón rocoso que está a unos 50 metros de nosotros para utilizarlo como medio de progresión y evitar la fuerte pendiente hacia la que inevitablemente nos dirigimos. Con todo, la pendiente aumenta hasta los 55 ó 60 grados . Entran las puntas de los crampones y la punta del piolet. Pero ¿y el que no lleva piolet?. Ganamos la roca y sintiéndonos más seguros hacemos chistes de nuestra imprudencia.Ganamos la dócil ladera realizando una trepada mixta sin grandes dificultades y al final una elegante salida por nieve hasta la seguridad ¡Siempre igual! ¡Siempre haciendo GAMDADAS!. Fueron 5 ó 10 minutos de bastante intensidad. El resto del día , ya sin GAMDADAS, con cervecita en la cumbre, viendo los Picos de Urbión al Norte y Gredos por el Oeste y el valle de Lozoya a nuestros pies , toda una gozada. La foto vertical de Iñaki corresponde al momento en el que yo gano el espolón de roca e Iñaki está superando la zona más pendiente ( calculamos entre 55 y 60 º).Fijaos en los crampones ¡que poco muerden!

miércoles, 31 de agosto de 2005

Midi D'Ossau

31 de agosto, 2005. Midi - Episodio II
Aún fresco en el recuerdo el anterior intento de la conexión - Arista de Peyreget - Petit Pic - la Fourche - Midi D'Ossau... no podíamos dejarlo así. Sábado, día 1 de mi primera semana de vacaciones. Sobre las 18:30 h salimos de Santander (esta vez solos Javier y yo) con dirección Pirineos. En Sallent concierto, macarrones con tortilla y cola-cao. Sobre las 22:30 tratamos de conciliar el sueño en el coche, en el aparcamiento de Pombie. Domingo. 6:15 h. Bajo una espesa niebla y sumidos en la oscuridad, tratamos de adivinar la senda que se dirige a Pombie, y no lo hacemos mal. Encontramos el atajo, junto a la cabaña, que nos lleva al collado. Poco antes de alcanzar este, la niebla se abre para volverse a cerrar, y a nuestro alrededor podemos ver peña Telera, Anayet, también Palás... y gente que nos sigue. Otra vez nos sumimos en la oscura niebla que de nuevo abrirá para mostrarnos el Midi, que ya no atrae tanto nuestra atención, más concentrados en caminar sin pausa. Ni tan siquiera nos detenemos en el refugio, de hecho tomamos un atajo que lo evita y enfilamos hacia el collado, que alcanzamos a eso de las 8:00h. Se puede decir que esta la hora en que comenzamos la arista de Peyreget. Me aseguro de seguir los hitos, que esta vez nos llevan siempre por la vertiente que da vista al refugio, por terreno descompuesto, evitando los gendarmes y siempre ascendente. Para mi gusto, camino más incómodo, pero desde luego mucho más rápido. Bajo nosotros, mar de nubes, por encima, sospechosa nubes cabalgantes a lomos del viento... Frente a nosotros, futuro incierto. Llegamos a la base de la pirámide final del Petit sin contratiempos. A reseñar los ligeros mareos que padecemos, fruto de la rápida ascensión y del cambiante barométrico. Nos encordamos... Pin, pan. Primer largo (el de los americanos), caminamos, descenso a la chimenea final, segundo largo, alcanzamos la cima. Son las 10:00h, y si nos volvemos ahora, lo haríamos con tiempo suficiente de plantarnos en Anero a la hora de comer (allí estarán de fiesta-pitanza). Sumando a la anterior razón la del incierto tiempo... fuerte tentación. Las nubes sobrevuelan y cubren la cumbre del Midi. Al abandonarlo vemos que su cima ya es hoyada por los primeros montañeros, en la nuestra somos los primeros.
Hasta aquí lo conocido, ahora habrá que ver en qué consiste "la parte más delicada de la travesía". Buscamos ese rapel en franco descenso hacia el collado, tratando de no fijarnos demasiado en la tenebrosa pared del D'Ossau que tenemos en frente. Allí tenemos los cordinos para montar el rapel, y por debajo de este... poco se ve, más que poco atrayente "patio" por terreno quebradizo.
Lanzamos las dos cuerdas y me atrevo a "viajar" el primero. Pasada la primera impresión y relanzada la cuerda un par de veces llego a terreno "algo más firme". Baja Javier, tratamos de recoger "tirando de la azul" y ... la historia se repite. La puta cuerda que queda enganchada y Javier que tiene que subir de nuevo para desenredar... En poco tiempo lo conseguimos y bajamos ya al collado. Aquí, en diagonal a la izda seguimos terreno pisado en dirección a las "placas blancas inclinadas". Mejor no mirar para abajo, y no pensarlo demasiado. Reunión en torno a grandes rocas, y Javier que se aventura. Encontrado el pitón, y tras este ¡un friend! Si señor. Alguien dejó aquí un friend, y allí sigue y deberá seguir. Por encima de este un cordino, y salimos del paso clave de la ascensión. Desde aquí, prestamos especial atención para no perder las señales del camino ( esos hitos milagrosos ). Salvamos espolones hacia la izda, asomando al impresionante precipicio, y vamos ganando altura... Abro el último largo y alcanzamos la ansiada cima. Un par de decenas de montañeros están ya ahí. 12:30h. Está hecho. Empieza a apoderarse de nosotros el efecto de la borrachera de D'Ossau. El descenso por la normal consistió primero en amplia pedrera que descendemos con las piernas y la risa flojas. Cuando parece que aquello se complica, a la izda señales ... Anillas de rapel pero no nos hace falta, a pesar de que aquí la roca está pulida. Hay aquí un par de hierros. Vuelta a caminar por sendero marcado hasta alcanzar una chimenea pegada a la derecha (dirección de descenso) que puede descenderse en rapel también unos metros a su izda. Aquí tenemos atasco, por los que suben y bajan. Tras la pertinente espera (amenizada por la conversación con otro loco de las montañas), lanzamos nuestra cuerda y descendemos. Otro poco de caminar y el último rapel. Este es cortito, pero tenemos que esperar de nuevo. Nos ofrecen bajar por la cuerda ya tendida y tomamos la palabra. Desde aquí al collado, y de este hacia Pombie... 16:15h ya en el coche camino de Santander... Y ahora, a pagar la deuda en la también empinada cuesta de Peña Cabarga... Flashes.- El hombre que hablaba a los caballos, y a las piedras. El abuelo y su nieto. El pajarillo de la cima. Mi amigo el Friend. Borrachera postcima. Guapa montañera. Mareos matutinos. Inquietante rapel.

sábado, 6 de agosto de 2005

Corremos a Peña Cabarga

Subida a Peña Cabarga - 2005 (escribe Álex) Lo que empezó en una conversación y una apuesta más, de unos amigotes que se pasan todo el día fanfarroneando y apostando, finalizó el 6 de Agosto cuando 6 chicos se dispusieron a subir un monte tan mítico, como poco frecuentado (en su cima, que no en su base) por los santanderinos y habitantes de la zona, Peñacabarga. Un día hace ya un par de meses o tres, Julio, Vito y Alex, decidieron apostarse una cena, a pagar por el último que llegase a la cima corriendo.
Una vez fue conocida la afrenta, se fueron añadiendo participantes, Chavi, Quino, con sus habituales devaneos y dudas, Charlie e incluso Iñaki venido desde Madrid, tras conocer la afrenta en otra de las aventuritas de este grupo de chalaos, el “Petit” de los cojones en Pirineos.
Cada uno se fue preparando a su manera y con sus métodos, desde los más metódicos de la planificación del entrenamiento, los vigoréxicos, y los que se prepararon con otro tipo de actividades…La importancia de la carrera fue tal, que en las conversaciones habituales del grupo el tema principal era los entrenos, tiempos, tácticas, apuestas,…sustituyendo incluso a otros como el hablar de tias, por ejemplo. Tras varias discusiones con la fecha de carrera, se realizó el sábado 6 de agosto, quedando a las 9.00 a.m. en el parking de ese centro hostelero-cultural, bien conocido, llamado Borgia. Se registró una gran afluencia de público ese día. Concretamente 6 personas, Pablo y Charlie, que por motivos que solamente Chente conoce no participó finalmente, Susi y María como reporteras gráficas y Manolo y Merce que acudieron de “incognito” para solo ser vistos animando en las duras rampas. La carrera en sí no tuvo mucha historia en cuanto incidencias,tácticas, etc… ya que desde el principio el grupo se disgregó, si bien hay que anotar que se registró una salida nula, cosa que solo puede pasar en una carrera de fondo con gente como nosotros. Desde el inicio Julio imprimió un ritmo infernal para romper la carrera desde el principio. Le siguieron Saura y Quino tras un cambio de ritmo brutal para cogerle rueda. Por detrás Alex y los hermanos López. Posteriormente Quino bajó el ritmo, siendo alcanzado por Alex para subir juntos. En el KM 1 Julio pasaba con un tiempazo de 4’15’’, sacando ya 25’’ a sus perseguidores. Iñaki comenzaba a dejar a su hermano alcanzando a Saura. La carrera estaba muy definida en cuanto al ganador y parecía que Quino y Alex subirían juntos para jugarse el segundo puesto, pero antes de llegar al Km 2 Quino bajaba el ritmo y Alex se distanciaba ligeramente de él. Llegaba el descanso, el cual se agradecía sobretodo psicológicamente, ya que las piernas notaban el cambio de pendiente.
Quedaban los 2 últimos kilómetros durísimos, con porcentajes medios del 11 y 12% y rampas del 14, 16 e incluso la mítica de 500 metros al 18 % donde los gemelos están a punto de estallar entre el acúmulo de lactato y la escasez de oxígeno. En la meta esperaba la afición a un gran Julio, que al estilo de Amstrong y su “molinillo”, machacó a sus rivales desde el primer metro, llegando a la cima con un tiempo de 31’51’’. En las declaraciones posteriores, y con su habitual chulería y sinceridad declaró que no había ido al límite y que podría estar cerca de los 30’. Solo el tiempo y posteriores ediciones nos dirán si está en lo cierto. El 2º puesto, que en principio parecía iba a estar reñido entre Quino y Alex, fue para este último, que tras prepararse arduamente y olvidar sus problemas para afrontar las competiciones cumplió con un tiempo de 34’08’’, si bien muy lejos del ganador. Quino llegó en tercer lugar con unos discretos 35’40’’, teniendo en cuenta que llegaba con la mejor marca de la temporada, 35’00’’ registrados en un reciente test. El de San Pedro del Romeral declaró que no tuvo buenas sensaciones durante toda la prueba, lo cual justificó un poco su tiempo, ya que la afición esperaba más de el por lo acontecido durante la semana. Un gran Iñaki, ya en la treintena y padre de familia, llegaba en 4º lugar con una gran marca de 37’02’’ y dando espectáculo al público asistente ya que entró haciendo el pino. Este tipo de atletas son los que agradece la afición. Javi llegaba en 5º lugar con un tiempo aproximado de 40’. En su descargo hay que destacar que es una prueba que no es acorde a sus características, ya que como el declaró “en estas rampas no puedo sacar la pierna”, es decir no puede aprovechar su gran zancada.
Finalmente llegó Saura, cumpliendo perfectamente ya que conoció la existencia de la prueba el día anterior y fue invitado por la organización con una “wild card”. Destacar la ausencia de Vito por motivos laborales y con pequeña polémica, que quedó zanjada con un intercambio de opiniones entre los implicados. Sin duda la carrera no ha sido lo mismo sin el, pero esperemos que esté en próximas citas. Destacar para finalizar la importancia de la prueba, ya que con ella se ha conseguido que los participantes se motiven para realizar otras.La inmediata será la Subida a la Virgen del Camino, el 18 de Septiembre, prueba de diferentes características a la realizada. Veremos que acontece.

sábado, 16 de julio de 2005

Petit Midi

Petit Midi Un poco de literatura de montaña... 16 de julio (2005). Petit Pic Du Midi D'Ossau.- Si tuviera que resumirlo... Lo nuestro fue como "un gran rescate". Viernes 21:15h llegamos al camping de Escarrilla y tomamos parcela (la 21). Poco mas o menos a esa hora telefonea mi hermano desde Santander, de donde aún no ha salido en compañía de su pandilla (Julio, Vito, Álex y Joaquín). Los más veteranos, madrileños Jesús y Félix, ya están en el refugio Pombie disfrutando de la montaña. Acampamos Agus, Daniel, Cristina y yo, tras lo cual disfrutamos de una cervecita a 2,50 euros... A las 3 de la mañana del sábado oigo ruido, descorro la cremallera de la tienda y allá que entran los cinco cántabros... Se aposentan como pueden en nuestro pórtico. Cercano suena el bacalao y pocos minutos ganamos de sueño...

Sábado 4:45h, suena el despertador de Agus, y como un resorte me levanto. Se despereza el resto y desayunamos en penumbra... Lo que se puede. A las 5:20 estamos repartiéndonos material "de escalada" en el parking superprivado del hotel-camping. 6:00h salimos del aparcamiento de Pombie, que a esas horas ya está lleno. Por el camino que en 1 hora nos lleva al refugio vemos cómo muchos están en una forma física estupenda, o quizás son menos conservadores que otros. Alcanzar el collado y observar el Petit y Grand Pic del Midi D'Ossau... no tiene precio. Con los primeros rayos del día se ilumina la oscura montaña. Sobre las 7:15 llegamos al refugio en que Jesús y Félix nos reciben. Reparto de croquis, más material, y partimos. Algunos no se lo acaban de creer. Casi el primer contacto con la montaña para algunos, con la escalada no digamos... Que no, que no, que yo ahí no subo. -Vamos, que es fácil. Serían casi las 8:00 cuando partimos. El maestro Félix a su paso, y el resto algo más deprisa. Remontamos valle hacia el collado de Peyreget. Lagos, marmotas, piedras, sol, ... Qué jodido calor hace ya! Petit Midi, Collado de la Fourche, Punta de Jean Sante, punta de Aragón, Grande Midi...

Del collado enfilamos la arista y tras las primeras laderas herbosas, al alcanzar la roca, decidimos encordarnos. Hacemos tres cordadas; abro con Vito y Álex. Nos siguen los veteranos; Félix, Jesús y Agus. Cierra mi hermano, Javier, con Julio y Joaquín, los menos convencidos a esas horas. Pronto se comienza a hacer entretenida la marcha, sorteando obstáculos de uno y otro lado. Primer resalte en que aseguramos a la segunda cordada y proseguimos. Junto a tres grandes gendarmes me lío con los hitos, que perdemos por momentos y luego retomamos... Pero por camino equivocado. Tratamos de corregir saliéndonos de la ruta y Javier se ve obligado a abrir variante mientras el resto le observamos medio incrédulos degustando algunos frutos secos. Por allí que le seguimos y tras superar la dorsal alcanzamos una pedrera que ascendemos hasta el inicio de las verdaderas complicaciones de la ruta, ya a pie de la pirámide final del Petit Midi. Dudamos demasiado, y una cordada de americanos nos supera y hará esperar. Javier cree más seguro abrir con doble cuerda y asegurar a todos... Y nos empezamos a liar. Las dudas se apoderan de los menos convencidos. Tras asomarme, veo que la trepada es fácil y subo sin asegurar... Los demás nos siguen con mayor o menor riesgo, pero tardamos ... Antes de que el último supere este primer largo, me presto a ir abriendo los sucesivos, con mi equipo. Sin casi darnos cuenta alcanzamos una larga chimenea, bajo la que el patio es impresionante. No lo veo tan complicado y avanzo hasta llegar a una reunión desde la que podré asegurar al resto. Trabajo sicológico abajo, y físico arriba (asegura, recoge, tira cuerda, asegura, recoge, tira cuerda, ...). Los americanos que bajan, se impacientan y no pueden esperar más poniendo algo más nervioso a nuestro personal. Arriba de esta canal la complicación termina. Pero nuestra intención parece seguir siendo la de proseguir hasta el Grand Pic, que desde aquí impresiona, qué digo impresiona, acojona! Félix nos vende la idea de que lo más fácil para bajar es proseguir... Y esto, junto a la visión de la impresionante pared que tenemos en frente, hace desmoronarse la moral de algunos, ya bastante castigada.

Allí hemos llegado todos, pero únicamente nos importa alcanzar la cima a los que lo hacemos (Félix, Jesús, Agus, Javier, Álex y yo). Julio, Joaquín y Vito tratan de sobreponerse reposando 30 metros por debajo. En serio preguntan sobre la tarifa de los helicópteros, temerosos de que aquello del rápel, ocho, reuniones, etc, se complique más de lo que ha costado la subida. -Venga que de aquí salimos. A Félix le cuesta creer que el descenso más rápido sea por donde hemos subido. Son ya las 16:00 de la tarde, y no estamos para bromas. Nos aconsejan bajar por la arista de peyreget y así lo haremos.

Nos organizamos. Javier equipa, yo desciendo desliando cuerdas, doy apoyo desde abajo, mientras arriba Javier asiste a cada uno. Pronto descubrimos que lo de rapelar tiene su gracia y se alivia la tensión. En cada rápel echamos casi una hora, y montaremos cuatro!, o cinco. El segundo lo enlazo con rapidez y hasta Julio se anima ya para bajar el primero. Tiro anillos abrazando a tres rocas... No puede fallar. El tercer rápel parte de una reunión. Este te encara al precipicio, pero lo hacemos bien y pasamos sin apuros. De aquí toca apurarse (lo que ya es poco posible a la vista del tembleque de unos y la edad de otros...). Prefieren tirar valle abajo a retomar la ruta buena, lo que nos obliga a asegurar con otro rápel por "la variante López", en donde parece haber un "agujero negro" y mucha inestabilidad de rocas. Todos abajo están algo nerviosos por ver cómo Javier (quien por capacidad asume las labores de más riesgo) baja sin perder material. - De verdad, que no importa si hay que dejar allá arriba incluso friends, que luego lo pagamos entre todos. El agujero negro son dos metros, pasado este me suelto de cuerda para apoyar a Javier. Este se fía de una roca a la que abraza con la cuerda (tras desequipar lazo y friend) y baja hasta mi altura. De ahí, con cuidado hasta tierra firme (ejem, es un decir). Recogemos cuerda y tratamos de acelerar al grupo, que nerviosos esperan. Cuando nos ven a salvo, van tirando. Nos quedan pocas horas de luz y aún no estamos en senda alguna. Remontamos un collado en abanzadilla para buscar una salida hacia el de Peyreget, tratando de evitar la tremenda paliza que nos esperaría en el caso de optar por bajar hacia el lado opuesto al de nuestro refugio... Encontramos salida y dirigimos al grupo hacia allá. Me quedo de lazarillo para Agus y Jesús, que esperan a Félix, ya bastante mermado. Los últimos rayos iluminan al resto del grupo a quienes observo sobre la buena senda hacia el peyreget, nos saludamos y les indico que prosigan. Atrás formamos grupo los de más... de 35, y no podemos impedir que solo nos ilumine la luna. Jesús esperará a Félix (ambos pernoctan en el refugio) mientras Agus y yo alcanzamos la vital fuente del Pombie. Junto a esta me siento en la oscuridad y recupero vitalidad... 15 minutos me tomo antes de acercarme a todos, que han recuperado el buen humor... Comemos de todo, hasta vino avinagrado, ensalida de nosequé,... y agua, agua y agua. Sobre las 23:00h nos alcanzan Jesús y Félix, nos despedimos y bajamos hasta los coches en otra hora. Tumbados sobre la carretera, nos cuesta hasta arrancar... 00:30h entramos clandestinamente en el camping... Cristina nos tiene preparada una estupenda ensalada, caballa, espaguetis, cerveza fría, ... Esa ducha... Bien sabe Vito cómo nos sentó esa ducha.

Muchos no volverán en su vida a hacer semejante burrada, otros quizás se retiren definitivamente, ninguno lo olvidará. Dicen que la memoria aplica un sistema de autodefensa que consiste en olvidar con más facilidad las penas, reforzando las alegrías. Estoy seguro de que todos nos quedaremos con estas últimas, que hubo y a espuertas, aunque solo fuera por el instante aquel en que por fin pisamos la senda de regreso. Personalmente, me demostré algunas cosas. Gratamente descubrí que allá arriba el estrés desaparece en mi, tambien en esos momentos de verticalidad. La montaña hace surgir lo mejor y peor de cada uno de nosotros... y casi pude ver el alma de quienes me acompañaron. Hay quien confesó no haberlo pasado peor en su vida, pero todos tuvieron la capacidad de animarse y apoyarse en los momentos difíciles. A mi no me queda duda de que repetiré, si no en esta, en otras muchas montañas, en esta y las demás vidas...


--- Escribe Félix. Un par de días más tarde: Después de sufrir más de 48 horas de incomunicación debidas a la gentileza de Wanadoo, procedo a complementar el relato de Iñaki con aquello que su discreción le ha movido a omitir, aprovechando ya la ocasión para disertar también sobre otros temas relacionados. 1. En primer lugar, debo destacar la asombrosa tarea llevada a cabo a lo largo de todo el día por Iñaki y su hermano Javier. Todo cuanto fue necesario para que este grupo heterogéneo pusiese pie en lo alto del Petit Pic y para que luego regresase sano y salvo lo aportaron ellos dos, con una entrega y un derroche de facultades que nos dejó alucinados. Para empezar, fueron ellos dos los que tomaron la iniciativa de subir de primeros en los pasos críticos. Por un motivo o por otro, ninguno más parecía estar dispuesto a realizar esta labor. -Los amigos santanderinos de Javier no tenían experiencia de escalada y de entrada debían quedar eximidos de tal función. -Agus, que hizo sin pretenderlo una magnífica demostración de cualidades físicas y mentales a lo largo de todo el día (se ha confirmado como una joven promesa del sextogradismo español), estaba por historial en la escalada en las mismas condiciones que los anteriores. -A Jesús le volvió a aparecer el Baker, o Braker o Butter o como se llame, en la rodilla, lo que unido a las limitaciones de su mano y brazo, víctimas de una antigua caída, tampoco eran como para encomendarle la vanguardia de la expedición. -Y en cuanto a mí, para qué hablar. Mi atroz caída de medio metro (o quizá 40 cm) en Gredos en la primavera del año pasado, que le ha costado a Sanitas 7 meses de rehabilitación diaria, me ha generado una toma de conciencia de los efectos de la edad y concretamente un terror a las caídas que me lleva a pedir encordamiento hasta cuando a media noche la próstata me obliga a bajar las escaleras del dormitorio de refugio. Pues bien, los hermanos López, ante este panorama, ni rechistaron, sino que se aplicaron sonrientes a proveer todo cuanto el resto de la troupe requería. Y no es poco formar así una o dos cordadas de en total 9 personas y subirnos y bajarnos en una escalada (más o menos severa) de cientos y cientos de metros. Y para ello aportaron toda la iniciativa necesaria, unas magníficas cualidades trepadoras y unos conocimientos técnicos sobre el uso de cuerdas, cintas, mosquetones, friends, ochos, descensores y otros modernos artilugios que nos dejaron asombrados a los antiguos que todo lo hacíamos a pelo (¡y así nos iba!). A lo que hay que añadir su devota atención, personalizada y gratuita a cualquiera que la necesitara durante las 18 horas que duró la aventura.
2. Después de darles su merecido a los hermanos López, debo hacer constar que no solo ellos sino todo el mundo dio el máximo de sí y que tal cosa debe admirarse sobre todo en el caso de los amigos de Javier pues a pesar del temor que les suscitó verse tan arriba y tan alejados de la tierra firme, en ningún momento dieron la más mínima guerra. Cuando les llegaba el turno de subir o de bajar lo hacían sin rechistar y ni una sola vez dijeron cosas como ay que me caigo o no puedo o que alguien me ayude. Más aún, a la bajada, cuando ya habían constatado sus propias capacidades, se pusieron a la cabeza de la expedición y descendieron desencordados y felices el larguísimo trecho final. Creo que con la experiencia adquirida, solo nos falta superar los achaques y la edad para convertir a esta troupe en un hito de la historia del pirineismo del siglo XXI.
Ya algo se avanzó en ese sentido pues a vuelta, por la noche, el guarda del refugio de Pombie coincidía con nosotros en que el tiempo empleado en hacer la arista de Peyreget podía merecer nuestra inclusión en el libro de los Guinness. En 26 años que llevaba allí nunca había visto nada igual. 3. Otro tema. Escribe Iñaki que después de ésta algunos quizá se retiren definitivamente. No sé si pensaba en alguien en concreto, pero yo sí lo he pensado. Concretamente en mí. Porque veo que esto de la edad y los achaques es acumulativo y uno está siempre peor que ayer pero mejor que mañana. Poco razonable sería que dentro de unos años los buenos y abnegados amigos que tengo me subiesen y bajasen en camilla al Midi y encima comentasen El pobre; los zarandeos que le estamos dando a la camilla y él sin rechistar. Pues no. Antes debería retirarme motu propio cantando aquello de <<>> Porque ya hoy mismo me pregunto. ¿Es que yo aporto ya algo al grupo? Y la respuesta es afirmativa. Sí yo aporto PESO. No mis 57 Kg, sino el del macuto que los demás se ocupan de llevarme. Solo me cabe el resquicio de que la actividad que pretendo realizar en solitario después de estos últimos doce meses de inactividad motivada por los temas del hombro y la rodilla, me aúpen a una condición menos alejada de la de un normal compañero de cordada. 4. Último punto. Concluía su escrito Iñaki diciendo que pretendía repetir si no en esta, en otras muchas montañas. ¿Estaría dando a entender que no ha sentido ni siente sensación de coitus interruptus por no haber podido saltar del Petit Pic al Grand Pic y que pasa de volver a intentarlo? ¡Qué hombre! ¡Qué hombre! ¡Qué sangre fría la suya! Os dejo. Buenas vacaciones, compañeros del metal, que diría Jesús. ------- Replica Agus Aún con las mejillas húmedas, compañero Félix, te quiero decir que en la montaña tan solo en una cosa me pediré " ir de primero ". Para llevarte la cantimplora y el bocata y así tener el privilegio de ir junto a tí trepando como sólo tú sabes por vías como sólo tú conoces, y con la conversación que sólo tú tienes entregando además altruistamente toda tu sabiduría. ¿Cuándo decías que salíamos? ¡VIVE LE GRAN PIC! Y Salud,