sábado, 8 de marzo de 2003

Entre Villalba y Villalba, casi 100km

"SuperRuta" BTT. La "SuperRuta"... superada. Estas cosas hay que hacerlas para luego contarlo, así que aunque no lo queráis os haré un repaso de nuestra aventura del sábado. Como empieza a ser habitual, llevamos el plan hasta sus últimas consecuencias únicamente Alberto el incansable y el que subscribe. Así pues, el sábado a las 8:15h nos presentamos dispuestos a todo en la estación de Villalba. Allí conocimos enseguida a presidente y vicepresidente del club de Majadahonda y nos hicimos con el botín (llavero y mapa de ruta), lo que nos hizo pensar en regresar a casa. Con casi una hora de retraso, tuvimos que esperar un autobús lleno de ciclistas que venía de Cuenca, empezamos a rodar los 58... Con algunas equivocaciones para salir de Villalba, pronto nos vimos bordeando pantanos (Valmayor y otros) y comprobamos enseguida lo jodido que iba a estar esta primera parte del recorrido. El tiempo, excelente, menos mal. Pasamos algunos charcos, bien. Cruzamos algún arroyo, no pasa nada. La bici se empieza a llenar de barro, contábamos con ello. Pero cuando vemos al VicePresi, que se mete en el pantano hasta casi la cintura, con la bici en una mano y las zapatillas en la otra ... mal presagio. Por el tupido bosque nos buscamos la vida para cruzar ese primer rápido, pero es que después hubieron más. Un "poco amistoso" propietario de finca no nos dejó cruzar SU PUENTE y tuvimos que cruzar A NADO. Le siguieron algunos vadeos más. Hubo quien intentó cruzar pedaleando... y su fin fue el de darse un buen chapuzón. Un par de meses después nos enteraríamos de que alguien ha avistado un par de cocodrilos en Valmayor... El terreno era bastante "técnico", lo que nos llevó a muchos (me incluyo) al suelo. Alberto paso este tramo con mucha dignidad. En unas tres horas únicamente habíamos recorrido 26 km... Ávila empezaba a quedar muy lejos... La organización, perfecta. Coche de apoyo que nos esperaba cada 10 km, con manzanas, bebida, plátanos, barritas, ropa seca,... En un descenso rápido y algo comprometido Alberto no pudo evitar una caida. Tonta, como lo suelen ser todas, pero que nos podía haber trastornado los planes. En un momento se reintegró y a pedalear, que no en por nada se dice aquello de que los ciclistas están hechos de otra pasta. La organización toma la decisión de modificar el itinerario, pues no vamos a llegar de día a este ritmo a Ávila. Primeras bajas. Se retiran antes de Valdemaqueda algunos. Entre ellos las únicas dos féminas que nos acompañaban. Antes de Valdemaqueda cogemos un tramo de carretera y al fin podemos pedalear con ritmo, allí me mido con el grupo y las sensaciones no son malas. Excepto porque la cadena parece un trozo de lija, demasiado barro y agua.



En Valdemaqueda la gente se mete unos bocatas de medio metro (sobretodo los de Cuenca a los que esperaba el autobús). Nosotros seguimos a base de chocolate, barritas, y café. Con la comida, alguna baja más que aprovecha el autobús. Y tras comer fuerte subida que hace estragos. Giramos en dirección a la carretera de la Cruz Verde primero por pista y luego por carretera de montaña, sin tráfico. Entorno precioso y cuesta... larga, larga. A darle caña me digo, y pronto me veo con solo tres ENERGÚMENOS por delante. Sudo la gota gorda para coger al tercero, pero tengo que cederle unos metros y alcanzamos el alto con diferencias de segundos. Aprovecho a echar un pis y me doy cuenta de que he forzado bastante ( no por el tamaño de nada ...). Cuando bajo a unirme a los que van llegando veo que Alberto ya está allí. Como siempre hundiendo a más de uno... ;o) Aunque la cara reflejaba un cierto cansancio (OS JURO QUE LO HE VISTO, ES HUMANO!). Gran desbandada hacia las Navas del Marqués (a cuatro Km). Ávila por carretera a 38, pero giramos a derecha hacia la Cruz Verde, por peligrosa carretera. Ya quedamos unos 20, y llevamos algo más de 60 km. Sana intención de ir agrupados por la carretera, pero pronto se desatan los "ataques" y no soy capaz de evitar caer en la tentación de tirarme cuesta abajo a más de 60 Km/h dando relevos a quien es capaz de seguirlos. Empieza la subida y me espero un rato a ver si veo venir a Alberto, pero este terreno no le beneficia (en las bajadas pierde lo que costosamente se trabaja en las subidas) y está lejos. Vista al frente y a pedalear a cuanto pueda durante otros 6 o 7 km de subida. Cojo a uno, a otro, a otro, pero el grupo "fuerte" (5) está ya lejos, y por qué no reconocerlo, son más fuertes que yo. Llegamos al alto y esperamos. Alberto llega enseguida, en solitario. Habrá hundido a otros tantos. Barrita energética (que dice producirle flato, como consecuencia de lo cual tomará la decisión de NO VOLVER A COMER cuando monte en bici), impermeable (es ya tarde, hace fresquito y hay que bajar), y nos tiramos cuesta abajo. En el bar de moteros tomamos una última coca y esperamos al grupo. Ya únicamente quedamos menos de 20. Vamos para abajo, pero de todos se queda atrás Alberto (dando ventajas en el peligroso descenso de Cruz Verde). Le espero en la cuneta, puesto que "habrá que trabajar aún" hasta la llegada al camping de Escorial, donde dicen que hay una cañada que nos llevará hasta Villalba.



En San Lorenzo del Escorial nos esperan y volvemos a reagruparnos, por poco tiempo, puesto que en la carretera Alberto vuelve a ser prudente y pronto les perdemos de vista. Otra vez nos reencontramos en el camping, y ya en terreno seguro por la cañada comenzamos a rodar en grupo. Somos unos 10. Al principio "hablamos" entre nosotros, pero pronto (lo llevamos en la sangre) no es posible intercambiar más palabras que algún eventual CUIDADO CON EL BACHE. Hacemos eslalon sorteando charcos y tiramos por encima de los 30Km/h hasta que el PRESI del club impone el orden con un "PARAR UN POCO QUE SE NOS VAN A PERDER". Alberto y tres más vienen más atrás. Doy la vuelta a por el. Ya no se declara más la guerra y llegamos en grata conjunción hasta la estación de Villalba. Mi cuentakm ha superado los 100 y el de Alberto creo que marca 96 o 98. No han sido los 107 previstos hasta Ávila, pero tampoco han estado mal. He de decir que ni a Alberto ni a mi se nos pasó por la mente la idea de retirarnos a alguna estación de tren. Y tampoco votamos a favor de optar por ruta alternativa a las Murallas de Ávila. Calculamos que hemos terminado el recorrido completo entre 16 y 20 personas, de los 58 que salimos por la mañana. No está mal. En el último momento Alberto me arrebata uno de los premios a "los dos mas perjudicados que completan el recorrido". Se llevó el tío un maillot del club! Y eso, sin hacerle análisis de orina y/o sangre. En fin, que sepáis que también os echamos de menos, y que si no habéis venido es porque no habéis querido (Y EL QUE NO SE HAYA ESCONDIDO TIEMPO HA TENIDO, YA!) ;O)

El fin de semana siguiente lo pasamos en La Rioja. Mucho vino, sarmiento, ... pero también tuve tiempo para ver a lo lejos el pico San Lorenzo, nevado y sobresaliendo cual kilimanjaro... Desde Briones di una vuelta en bici. 53 Km para subir un par de puertos por la sierra de Cantabria. En la bajada del puerto de Herrera creo rodar en bici a la mayor velocidad que lo haya hecho en mi vida. El cuentaKm marca una velocidad máxima de 89 Km/h. Emocionante ... y si ... mejor no pensarlo.

sábado, 15 de febrero de 2003

Mampodre

Macizo de Mampodre. Peña La Cruz (2196m) y Cervunal (2173m). 15 de febrero de 2003. Las cumbres principales que conforman el macizo son 6. La más alta la Peña La Cruz (2196m.), con su cima gemela conocida como La Uve desde Maraña. Al SE la Peña El Convento(2156m.), tras el que se esconde el Pico Cervunal(2173m.) , también conocido por algunos como Valcerrao. Cerrando el circo se sitúan la Peñas del Mediodía (2181m.) y al final del mismo el Valjarto(2046m.). Al oeste del Cervunal y fuera de la cresta que forma el circo glaciar del Mampodre, se sitúa la hermosa Peña de La Polinosa (2160m.)

1200 km con el coche! Cada vez están más lejos mis objetivos... Mampodre. Manos cortadas, las de los cántabros por los romanos... Bonito macizo este del Mampodre, y precioso el entorno en general... Seis son las cumbres por encima de los 2000 metros, y caen dos en mi particular "saco". Peña La Cruz (como no, la de mayor altitud) y Cervunal, desde Maraña. A Peña La Cruz finalmente decidimos subir "a pincho", como dicen los compis de esta aventura; Chus y Oscar. Realmente la aventura se puede decir que comienza en las carreteras del puerto del Pontón, pisando el acelerador porque acumulamos retraso. Oscar ya está a pié de vía y aún nos queda un trecho para llegar. Sobre las 11 llegamos y aún tendremos que "convencernos" (yo al resto) de que esta ascensión no está fuera de nuestro alcance... Oscar propone asegurarse la cercana Peña Ten, y Chus presta su opinión a la cara de una moneda (de euro!) que lanza al aire y casi pierde. La moneda decide... que nos vamos a Peña Ten, pero en un último suspiro Oscar cambia su voto y acordamos subir a Mampodre. Tengo que "asegurarles la cima"... menudo compromiso. Aún esperamos a que el "metódico" Oscar prepare su mochila en 20 minutos más. A las 11:20 partimos hacia la empinada cuesta. Rocas, nieve, huellas de tres esquiadores que seguimos. Llegamos al circo y el entorno nos encanta. Salimos al oeste a la arista que ya no dejaremos prácticamente hasta coronar.

Me dejo llevar por mi propio ritmo y alcanzo el vértice tras dos horas y media desde los coches. Chus y Oscar aún tardarán 40 minutos más, enredados en el poco fructífero intento de Chus por ponerse sus crampones alquilados, sin haberlos ajustado al tamaño de bota previamente. Arriba disfruto del panorama. Rodeado de alpinas crestas y picos, opto por ir comiendo.

Primer bocata, segundo, me asomo y veo a Chus afanarse golpeando la nieve para procurarse un seguro escalón para su siguiente paso; "hasta la montaña más alta se comienza a escalar con un primer paso" ... Pero todos los pasos son igualmente importantes. Las nubes parece que amenazan con fastidiarnos la jornada, incluso caen unas gotas. Arriba todos al fin, cruzamos fotos. Me cuesta convencerles para continuar por la cresta en dirección a los Campanarios para no bajar por la misma vía empleada para el ascenso. Incluso saco la cuerda para asegurar la travesía de un inclinado nevero. No es necesario y pronto cada uno se adapta al medio con su propia técnica. Chus arrastra sus posaderas, Oscar, precavido como nadie se calza y descalza trabajosamente los crampones a cada nevero que cruza, yo confío en no necesitar los crampones y pronto me veo en el collado camino del siguiente pico. No había acuerdo de subir nada más pero veo que en 20 minutos puedo subir. Oscar me sigue y Chus... está ya casi al fondo del valle. Subo al Cervunal y me acerco a echar un vistazo a la cresta que lo separa de las peñas del Mediodía. Pronto llega Oscar y hacemos algunas fotos, antes de tirarnos monte abajo deslizándonos en la nieve primavera. Puede decirse que con esta excursión cierro esta temporada "invernal", pese a que la primavera parece haberse adelantado. Descendiendo, pronto me quedo solo e intento alcanzar a Chus. Pero nos saca amplia ventaja y hasta llegar al coche no lo volveré a ver. Tampoco Oscar me alcanza, así que cada uno disfruta del entorno "consigo mismo"... Me prometo volver a esta zona...

domingo, 26 de enero de 2003

Collado del Miradero

Collado del Miradero o de Prao Poyos o Carabina (1878m). 26 de enero. 15 minutos antes de las 10:00 de la mañana hemos cruzado frente a la caseta de entrada a Pedriza Chus, Sauqui, Cristina y yo.

Nos hemos adelantado y esperamos a que Luis, Angel y Jana sigan nuestras indicaciones telefónicas para llegar, una vez se han equivocado y han pasado por el Tranco. Mientras llegan también MªÁngeles y Rafa. En el último momento aparecen Fátima y Juán, pero no nos acompañarán por tener que esperar a su prima. Desde Canto Cochino partimos una vez presentados unos a otros, con buen humor y buen tiempo. Otra vez la tan recurrida y concurrida Autopista de Pedriza nos ve pasar, menos mal que aún no cobran peaje.

Pasamos frente al refugio Giner y continuamos al frente. También dejamos atrás el desvío hacia el collado de la Romera, con la variante al Puente del Pollo. Esta parte ya es terreno desconocido para mi. Seguimos sin dificultad el sendero. A un montañero que nos adelanta se le cae un cordino que le llevo hasta volver a encontrarle en lo alto del collado. Allí se lo devuelvo, y sin duda se le pasa el pequeño disgusto de la pérdida. Poco a poco vamos ganando metros y la nieve también gana terreno a las rocas, tierra, jaras...

Rafa descubre que ir en cabeza tiene sus ventajas; te adelantas ligeramente, paras a esperar y descansas hasta que el grupo se vuelve a unir, y entonces reanudas la marcha...

A pocos metros para llegar al collado del Miradero se oye resoplar el viento con fuerza. El bosque a nuestro alrededor está muy dañado por las fuertes ráfagas que sin duda aquí se han soportado. Parece que hasta las rocas se mueven bajo el azote del viento. Nos abrigamos y pienso incluso en sacar la cuerda... Salimos al collado y nos inclinamos frente al aire. A duras penas nos parapetamos tras una gran roca. Allí nos colacamos guantes, polainas,... Tomamos unos pistachos y pese a que nos hubiese gustado comer la famosa "sensación térmica" (producto de la baja temperatura unida al fuerte viento) nos obliga a buscar mejor acomodo. Salimos de nuevo al viento, conscientes de que hasta Tres Cestos no encontraremos refugio. La ventisca se cierne sobre Cuerda Larga y las nubes nos sobrepasan (aún muy por encima) a gran velocidad. Pasamos la cuerda de las Milaneras y unos metros después de flanquear Tres Cestos, sobre unas aéreas rocas nos detenemos a comer.



Las vistas desde aquí son excelentes y estamos algo protegidos del aire. Eso sí, hay que tener cuidado al moverse por allí.

Frente a nosotros está el pequeño puente de roca que en una postal descubrí enmarcando el Refugio Giner. Arriesgo trepando entre grandes bloques para dar con el punto de mira exacto, y como no, hago mi foto. Echo de menos un zoom... La comida reaviva el buen humor reinante. Tras dar buena cuenta del alimento nos preparamos para afrontar las destrepadas mas "entretenidas" de la ruta. No hace falta echar mano de la cuerda y todos pasamos sin dificultad. Intento encontrar ruta hacia el Puente del Pollo (reconozco una de sus rocas muy cerquita a nuestra izquierda) pero prefiero no arriesgar al grupo. Me relajo en las labores de guía y pronto nos vemos en el camino que se dirige al collado del Cabrón. No estaba previsto, pero tampoco importa por haber ido a un ritmo lo suficientemente agil como para permitirnos alargar la caminata. En el collado del Cabrón optamos también por continuar cresteando por Cancho de los Muertos... En buena hora. El caso es que erramos un par de veces con el sendero y mi reputación se ve dañada;0) Pese a todo damos con el buen camino y llegamos al chiringo de Canto Cochino... Latas a 1'80! Todos prometen que volverán a unirse a nuestras aventuras... El tiempo lo dirá.

sábado, 18 de enero de 2003

Peñalara - Risco de Los Pájaros - Los Claveles

Peñalara (2428m)-Risco de Los Pájaros (2387m)-Los Claveles (2264m). 18 de enero de 2003. A las 6:30h de la mañana en casa de Alberto... Jesús se presenta con el coche hasta arriba! Sube a su hijo y otros tres amigos a esquiar. Nos pasan algunas tablas y partimos hacia Valdesquí para intentar evitar las retenciones (los madrileños salen en masa a esquiar). Pasadas las 8, aún es denoche, parto junto con Alberto y Jesús de Cotos en dirección a Peñalara. Se aproxima una borrasca y pretendemos evitarla. Por lo pronto el amanecer se presenta fabuloso. Afrontamos las lomas de las dos hermanas y al detenernos a descansar nos fijamos como a nuestras espaldas nos siguen riadas de montañeros. Calzo las raquetas. Alberto, sus botas (o más bien las de su hijo) de siempre... con la suela lisa. Esta es su primera experiencia en montaña invernal. Como siempre, nos marca un alto ritmo ayudándose con los bastones. Arriba hace bastante más frío y por un momento nos sobrepasa una nube que nos envuelve. Llegamos a la cima de Peñalara en 1 hora 45 min, creo, y allí hacemos fotos y nos ponemos los crampones.Pega el aire y se nos hielan las manos. Pese a todo Jesús evita los guantes, se está curtiendo... En dirección a la cresta de Pájaros y Claveles , a Alberto se le escapan de las botas los crampones. Los guardamos y nos encordamos. Jesús abre camino, le sigue Alberto y cierro yo. La cresta está entretenidísima.Disfruto pasando por esta zona comprometida... creo que Alberto tampoco lo pasa mal, le presto el piolet. Pronto llegamos a la cima de Claveles, donde nos fotografiamos junto a la helada virgen, ¿o es el Risco de los Pájaros? No se cual va primero. Continuamos la marcha. Jesús nos ha mostrado por donde cayó hace años para destrozarse la cara, mano... Y su amigo se partió un par de huesos. Comprobamos que no han quedado traumas. El descenso final hacia la laguna de los Pájaros se empina. Más fotos como muestra de nuestra bonita travesía.Nos queda poquito para llegar a la laguna de los Pájaros, completamente helada, y descansamos a media ladera disfrutando de la marcha. Picamos algo. el viendo hace volar un par de bolsas en círculos, además de mi guante. Corro y lo atrapo. Solo escapa una bolsa. Nos desencordamos y descendemos a la laguna. Hace ilusión pisar sobre la capa de hielo... y romperla. Hago un agujero a golpes de piolet para comprobar que el grosor de la capa es de unos 20 cm. Alberto se cala un pié para hacernos ver que en los bordes de la laguna el hielo no tiene tanto espesor... Cambio crampones por raquetas e iniciamos el regreso. Alberto comenta que podríamos parar junto alguna roca para comer algo. Me sorprende, a sabiendas que Alberto nunca necesita comer ni beber... Es curioso lo complicado que parece ser siempre eso de elegir un sitio y un momento para detener la marcha y comer... Alberto lo comenta por tercera vez, ya en la laguna nos insinuó que deberíamos parar más tarde.Nos decidimos por una roca cubierta de verdín y sacamos las viandas. Pronto descubrimos el por qué de su insistencia. Se ha traido una botella de vino! De la que enseguida damos buena cuenta. Un par de traveseros dudan de forma evidente si aceptar nuestra invitación a probar el vino. Durante la travesía por las crestas nos ha nevado a ratos, pero cuando partimos de nuestro último descanso, es lluvia lo que nos cala. Sin detenernos ya subimos el último repecho, cruzamos en diagonal (sin perder mucha altura) para alcanzar el sendero que baja por la dorsal directamente hacia el cruce sobre el río que riega la laguna de Peñalara. Aquí si que nos empezamos a cruzar con gente que ante el empeoramiento del tiempo se dan la vuelta. Cotos es un parque de atracciones. Decenas de trineos por sus laderas. Nos hacemos fotos en uno de ellos, que nos prestan. Debió ser entonces cuando Alberto perdió un guante...Una verdadera lástima, habida cuenta de que estos si que le mantenían las manos calientes, y son un regalo muy reciente, de estas mismas navidades. A esto hay que sumarle que esta mañana también echó en falta el teléfono. A las 15:00 estamos en los coches, calados hasta los huesos, pero no hace frío (6ºC). Contentos con nuestra jornada, y con ciertas ganas de siesta. Duro retorno a la realidad al encontrarnos con retenciones de entrada a Madrid por la carretera de la Coruña.

sábado, 4 de enero de 2003

Las Tuerces y el Castillo de Gama

Las Tuerces (1095) y el Castillo de Gama (1098). 4 de enero de 2003. 7:45 h de la mañana, suena el despertador. Cristina y Daniel se acaban de levantar y observo por la ventana como Santander al fin ha sido tomado por una borrasca en condiciones, llueve a jarros! Temiendo que el teléfono empezará a sonar en breve para que la gente se vaya dando de baja desayunamos. Pasan los minutos y nos aproximamos a las 9:00 (hora en que hemos quedado para ir de excursión cerca de Llanes, a la Peña Blanca) y únicamente Olga y Barbi han telefoneado para avisar de que no vienen, así que me pongo a cortar Jamón, Queso, Chorizo, ...Nos juntamos Chus, Félix, Oscar, Cristina y yo en el portal mientras vemos como llueve sin parar. Poco a poco afrontamos la cuestión clave; ¿qué hacemos? Está claro que cerca de la costa debe estar lloviendo mucho, y dado que Tximixt (con quien íbamos a quedar en Llanes) ya no viene, comenzamos a sugerir otros itinerarios. Tenía ganas de conocer las Tuerces y allá que nos vamos. Está próximo a Aguilar, ya en Palencia, y aquí el tiempo es más estable. Desde Villaescusa de las Torres pronto nos internamos en el monumento Natural de las Tuerces (producto de la erosión y disolución kárstica). Alcanzamos la Mesa (1095m) y tiramos algunas fotos. Escalamos aferrados a los tres clavos de hierro hasta la cruz.Todos lo hacemos excepto Félix que se deja vencer por el vértigo. Tomamos la pista que nos lleva hasta el castillo de Gama y nos encaramamos a todos sus recovecos.Estamos pensando en quedarnos aquí a comer, cuando nos caen algunas gotas. Decidimos bajar al pórtico de la iglesia de Gama y Oscar y yo corremos para evitar mojarnos. Al poco llegan los demás bajo el chaparrón. Compartimos comida y echamos unas risas. Deja de llover y salimos a la carretera, para ver el enésimo arcoiris que se forma durante esta jornada. Pasamos el km 2 de la carretera y dejamos atrás el desvío, lo que nos hace retroceder para retomarlo y llegar tranquilamente de vuelta a Villaescusa. Pronto pasamos Reinosa y nos sumimos en la borrasca que cubre con lluvia incesante toda la provincia Cántabra

jueves, 2 de enero de 2003

El Pico San Vicente

El Pico San Vicente (957m). Apenas hace tres díastrepaba por la parte alta de este mismo macizo calizo que es la sierra del Hornijo, en la Porra de Mortillano. Y ahora estoy al otro extremo de esta sierra (este) subiendo al pico de San Vicente desde Manzaneda. Subo con Cristina a esta atalaya que preside Ramales. La cara sur, por la que subimos, se presenta mucho más asequible que la norte y es entretenido caminar por un sendero poco marcado que nos evita las zonas mas engorrosas del lapiaz. Dos horas y media nos ha llevado estrenarnos en este 2003 reciente (2 de enero).Hemos vuelto a esquivar el mal tiempo. En la cima contemplo lejana la cima de Mortillano, además de otros muchos montes con sus muchos recuerdos; Peña Cabarga, Buciero, Candina, Cerredo, Pico de las Nieves, Zalama, Los Tornos, Imunia y Peña Lusa, El Mullir, la sierra del Hornijo,... Todos me han visto pasar. Ya solo me restan 8, de los 50, para acabar con los propuestos en este libro guía que sigo, el primero de la saga de Fernando Obregón. Descendemos tranquilamente y sobre nuestras cabezas llegamos a contar 30 buitres sobrevolando.

lunes, 30 de diciembre de 2002

La Porra de Mortillano

La Porra de Mortillano (1415m) desde Rocías. Se acerca el fin de este año 2002 (30 de diciembre) y en Santander la temperatura aguanta y el tiempo... está algo revuelto. Pero nos atrevemos con esta dura cuesta que supone subir a la porra de Mortillano 'a derecho'.Casi 1000 metros de desnivel por empinada ladera sin sendero alguno. A las 8 recojo a Sonia y a las 9:15h ya caminamos hacia la empinada y herbosa cuesta. Un lugareño nos avisa de que las rachas de viento por la cima deben ser muy fuertes, pero no nos amedrentamos. A buen ritmo doblamos el espinazo de la montaña sobre el Asón y frente a la peña lavalle (donde está la entrada a la sima Cueto-Coventosa). Aún nos queda la mitad de desnivel y se hace incómodo. Alcanzamos la zona de los Porros de Mortillano, viendo a nuestra izquierda Peña Rocías, cuando el viento arrecia y trae las primeras gotas de agua que hacen el recorrido por lapiaz que nos queda bastante peligroso. Con sumo cuidado atravesamos este laberinto de rocas sorteando los pasos más arriesgados y sin poder evitar en un par de ocasiones trepar por las afiladas aristas con profundas grietas a ambos lados. Finalmente alcanzamos la cumbre del Porro de Mortillano y sin tiempo para mucho más (el tiempo empeora y las nubes comienzan a impedirnos ver por donde caminar más cómodamente) hacemos la foto de turno y emprendemos el regreso. La niebla nos cubre por momentos pero conseguimos salvar la parte más peligrosa del lapiaz.Aprovechamos que la niebla respeta la ladera por la que ascendimos para bajar lo más posible. Una vez asegurado el camino de regreso, en el límite de la claridad con las nieblas, nos sentamos a comer. Tardamos 3 horas en subir, supuestamente deberíamos emplear 8 en total (con la bajada) y las reducimos a 6 (incluyendo parada). Aún nos resta bastante bajada, tortuosa para las rodillas y tobillos dada la pendiente y la alta y resbaladiza hierba (tumbada tras haber soportado el peso de la nieve) que la cubre. Los pies agradecen pisar por fin terreno más horizontal, hemos llegado al coche. Saludamos al lugareño, quien nos responde con una sonrisa. Sin duda pensaría momentos antes en nosotros, cuando el tiempo empeoraba. Al poco de llegar a Santander la borrasca descarga con fuerza. Esto si que es aprovechar un día de invierno. Esta será la excursión con que despido este no demasiado bondadoso 2002.