domingo, 24 de febrero de 2008
Peñalara - Claveles
Peñalara - Claveles Escribe Erjezú, que yo esto vago: "O mañana o nunca" ,parecía indicar el mensaje SMS que entró en mi teléfono el viernes por la tarde. Remitente Iñaki. Texto: "Si te apetece Peñalara mañana pronto, yo estoy por ir". Yo ciertamente tenía un día complicado: cumpleaños de Charo, mis suegros en casa, mi consuegra y sus hijos venían también a casa para el cumple...y para colmo todavía no había comprado el regalo.Pero era el día indicado.Sabía que de no ir ayer sábado, me plantaba en las vacaciones de Semana Santa sin haber pisado la nieve, sin haber oreado los crampones, sin tocar el piolet, sin sentir el viento de las cumbres , sin sentir la figura del Iñaki, poderosa avanzando silenciosa por los neveros...en definitiva que después de hacer balance , pedí el oportuno permiso y con el compromiso jurado mirando fijamente a los ojos de Charo ( sin reírme) de estar en casa a las 13:30 con mis suegros, conseguí el salvoconducto. Quedamos a las 7:30 en Cotos. Yo me retrasé un poco pero a eso de las 7:50 salimos camino del Peñalara. De nieve nada ( menos mal que no me llevé las raquetas) hasta llegar a la llanura del Zabala. Sin dificultad alcanzamos la loma de Dos Hermanas por el circo anterior al de la Laguna Grande. La poca nieve existente , eso sí, estaba en perfectas condiciones para progresar . El que no estaba tan bien era el viento ,que furioso, muy furioso y enfadado, nos azotaba con violencia. En algunos momentos nos costaba mantener la verticalidad y eso que no había venido el Agus con sus cavas y vinos.Llegamos a la cumbre sobre las 9: 30 y decidimos proseguir hacia el Risco de Claveles.Yo no lo tenía claro porque en la cresta podría resultar muy dificultoso guardar el equilibrio con ese viento. Al llegar al primer estrechamiento habilmente decidimos bordear la cresta por la cara NW y en cuanto habíamosdescendido 20 ó 30 metros empezamos a disfrutar de la soledad y del silencio. Vacilamos un poco haciendo fotos y no cumbreamos el Rsico por miedo a salir volando. Descendimos el resto de la arista sin mayores dificultades y aparecimos en la Laguna de los Claveles ya con el viento menos alborotado. Paramos un poco a comer algo de fruta y ese fue el momento más duro porque nos acordamos de todos , CÓMO OS ECHAMOS DE MENOS, ,de verdad, pero sobre todo de Agus. Y a las 12:15 estábamos de vuelta en Cotos después de habernos cruzado con 300.000 lobatos y sus respectivos pendones y estandartes que iban a celebrar algo en las cercanías de la Laguna Grande. En casa no hubo demasiada bronca porque sólo me retrasé 30 minutos y tenía la excusa de haber parado a echar gasoil. Lo malo llegó a la hora de la tarta que también me había responsabilizado de comprar y que no compré por mi despiste intrínseco. Pero lo solucioné habilmente en un despiste del personal bajando a una p'astelería y comprando unos pastelitos . ¡Je, Je,je!.
viernes, 7 de diciembre de 2007
Pico Bisaurín, 2669 m
7 de diciembre, 2007. El puente de diciembre... nos lleva al valle de Hecho (Echo para los de la zona) gracias al especial monográfico dedicado por el número de noviembre de la revista Grandes Espacios. En el camino, parada y disfrute en el Reino de los Mallos, Riglos.
Javierregay nos acoge, y el herrero Antonio en sus confortables apartamentos. De Santander se nos unen Emma, David, Noemí y Javier.
6:00h suena el despertador, 8:20 partimos desde Gabardito hacia el Bisaurín. En un momento de cobertura de teléfono: "traernos garrafa de gasoil", dirigido a Emma y David que con Daniel sacarán al depósito de la furgo de Javier de su agonía. Cuatro horas para llegar a la cima. El mal tiempo nos gana finalmente la partida y alcanzamos el punto más alto de esta señera cima envueltos por la niebla, viento, nieve y agua. Coronamos y sin poder disfrutar de las vistas, que no hay, iniciamos el descenso y la lucha primero contra los resbalones y luego contra el fuerte viento. Sobre las 15:20 alcanzamos el punto de partida (Gabardito), y ahí están esperándonos con el solicitado auxilio.
El día siguiente, sábado, paseamos hasta ver el espectacular llano de Aguas Torcidas. Nos prometemos volver... quizás en primavera.
Javierregay nos acoge, y el herrero Antonio en sus confortables apartamentos. De Santander se nos unen Emma, David, Noemí y Javier.
6:00h suena el despertador, 8:20 partimos desde Gabardito hacia el Bisaurín. En un momento de cobertura de teléfono: "traernos garrafa de gasoil", dirigido a Emma y David que con Daniel sacarán al depósito de la furgo de Javier de su agonía. Cuatro horas para llegar a la cima. El mal tiempo nos gana finalmente la partida y alcanzamos el punto más alto de esta señera cima envueltos por la niebla, viento, nieve y agua. Coronamos y sin poder disfrutar de las vistas, que no hay, iniciamos el descenso y la lucha primero contra los resbalones y luego contra el fuerte viento. Sobre las 15:20 alcanzamos el punto de partida (Gabardito), y ahí están esperándonos con el solicitado auxilio.
El día siguiente, sábado, paseamos hasta ver el espectacular llano de Aguas Torcidas. Nos prometemos volver... quizás en primavera.
sábado, 27 de octubre de 2007
Directísima al Yelmo - pico del Acebo
¿Qué pasó con el Acebo? Qué va a pasar! Adivínalo! Pues que aquello está muy alto y demasiado expuesto para alentar nuestro disfrute. Directísima muy amigable y sorprendente. Llegados al Acebo... mejor llenar antes el estómago a ver si con la tripa llena veíamos con mejores ojos la trepada (y eso antes de asomarnos a su cara norte que fue la que nos quitó las pocas ganas con que iniciamos). El único con ganas y posibilidades (maestro Félix) encontró excusa justificada en no sé qué vértebra. Así que con poca convicción nos disfrazamos L’Agus y yo de intrépidos escaladores. La grieta… mejor por ruta alternativa, que ya no somos unos chavales. Una vez superada la primera mitad tocaba echarle valor y pasar al otro lado bajo una cueva. Heme ahí que me enfrento de pronto a un vacío que triplica la altura de la cara sur por la que iniciamos la subida. Definitivamente no veníamos preparados para arrinconar en nuestras mentes esta caída… Me asomo un poco a la laja apoyada en la última panza del acebo y logro intuir que allá habrá setas donde agarrarse, pero no tengo valor para enfrentar mi culo al vacío. Cobarde... gallina, capitán de las sardinas. Cuando reaparezco por la cueva Agus respira tranquilo y se siente aliviado de no haber elegido como compañero de cordada a alguien más ¿valiente? Otra vez será... Primero aprenderemos disfrutando de alguna trepada bien asegurada en yelmo o sus proximidades. Nuestro grado de momento no pasa del III.
sábado, 13 de enero de 2007
Valentina al Yelmo
Vía Valentina al Yelmo. 13 de enero. Ascendemos al Yelmo, ¡por la Valentina!, ¡un numeroso grupo!, ¡con Cristina! y !CON DANIEL¡ Estoy que no me lo creo, vamos. A las 8 de la mañana está ya Félix preparado para salir hacia la gran cañada para ganar terreno, pues "envejece a cada minuto" (eso dice). Una vez estamos todos; Alberto, Guti, Agus, Goyo, Jesús, Cristina, Daniel y Yo, partimos a la caza de Félix. A este lo alcanzamos ya encaramado en el arranque de la vía Valentina. Esta visión acaba por convencer a Alberto de que el no sube. Como por arte de magia sacamos cuerdas, arneses, pies de gato, cascos,... no para todos pero hacemos un buen apaño. Nos encordamos por un lado Agus, Guti, Goyo y Jesús, y por otro Daniel, Cristina y yo. Félix va por libre y Alberto nos esperará. Daniel lo pasa en grande trepando y viendo trepar asombrado a semejantes "escaladores". Llegamos arriba orgullosos y contentos. Yo especialmente por mi Daniel. 7 años y primera al Yelmo por sus propios medios, por la Valentina. Descendemos entre risas por la normal y nos agrupamos con Alberto que espera paciente. En la pradera damos buena cuenta de unas cuantas botellas de vino, queso, jamón, tortilla, ... hasta cava hay. De bajada hacemos una incursión en la lagunilla del yelmo. Incursión hasta las rodillas de algunos... Daniel no sale de su asombro.
viernes, 8 de septiembre de 2006
Palás por vía de los geodestas
9 y 10 de septiembre, 2006. De pip-crakers, elipsoides de revolución, por qué el Midi está donde está y es como es, ¿cojín de la suegra o de la monja?. Esta es también la historia de la resolución de asuntos pendientes; arista y vía de los geodestas - Palás - chimenea Ledormeur. 6:45 h en Madrid. Ronda el mediodía y Manolo nos sorprende comiendo un estupendo aperitivo bajo el sol y las montañas en Sallent. Antes de tomar el trenecito, ascendemos un mirador precioso, y comemos a la carrera pues no nos sobrará un minuto para no perder el último tren. Podemos certificar que las marmotas están ya preparadas para pasar el crudo invierno. Gordas como vacas, les cuesta parapetarse pendiente arriba. Aleccionador Manolo, no se cansa de explicar "sobre el terreno" "sobre el terreno". El paso cómodo de Félix pendiente arriba me permite disfrutar del entorno sentado en un alto, ceñida la capa bajo pequeñas gotas de pasajeras nubes de tormenta en su camino hacia territorio Aragonés (por la noche nos ofrecerán el pequeño espectáculo de rayo y trueno afectando a un país y no al otro). Campistas paseando solitarios, haciendo tiempo quizás a que la noche llegue, en torno a su camuflada tienda montada junto al lago de Arrious. Gran buitre sobrevolando el vacío, con el ogro Lurien de fondo. "¿Le gustará la lluvia?" El portador de la gran capa amarilla seguido del incansable divulgador de geología me alcanzan...
Vuelta a la civilización, versión Arrémoulit. Estancia en el confortable, a pesar de la extrechez, convivir del refugio. Félix políglota y extrovertido conversa con británicos, franceses, astures, checos, ... Envidiable. No tan envidiable la poca tolerancia que nos muestran aquellos a quienes molesta nuestra conversación en el exterior del refugio porque en su cercana tienda de campaña tratan de dormir antes de las 22:00 horas. Por cierto, cuenta una leyenda que a los montañeros desprevenidos que se les ocurre apoyar su macuto en coches aparcados suelen recibir una desagradable visita con reprimenda gala incluida. Sorpresa anunciada a Félix; !un bebé!, !aquí!, el de nuestros amables anfitriones. 2305m, ¿sobre el nivel del mar en Alicante? Dia D, hora H. En concreto a las 6:15h suena mi despertador, desayunamos, nos despedimos y partimos tranquilamente hacia nuestro destino, arista de los geodestas, a la cumbre del Palás. Para confirmar la fatalidad de mi año en lo que a lesiones se refiere, iba yo tan contento (distraido también) caminando sobre el descompuesto granito pensando con una sonrisa dibujada en mis labios en mi hijo predilecto y único Daniel y sus obras, cuando aquella piedra elegida para posar mi pié derecho me traicionó girándose tan repentinamente que mi tobillo, "el malo", recibió de pronto todo mi peso y el de la mochila en posición forzada provocando mi refleja y repentina caida a un lado, girando yo sobre la salvadora mochila. De resultas, cada paso a partir de ese momento tendrá un punto de dolor... soportable, quizás gracias a que para sobrellevar mis molestias de espalda ya vengo dopado y provisto de ibuprofeno... Sin darme tiempo a enfriar confirmo a Félix que todo va bien, no todo lo bien que me gustaría, pero qué se le va a hacer, esto es montaña y vida. Nos sobrepasa un grupo al que observamos detrás y se meten pronto en arista. Nosotros vamos hasta la verdadera separación de los dos grandes valles, presidido uno por Lurien, por Balaitus el otro. Está claro cuándo toca unirse por cuerda, un palo nos lo señala asomándose al vacío. Bonito si, el reducido y superviviente nevero, pero tela mirar nuestro camino ahora y de ahí abajo... Manolo demuestra su experiencia, de una gran seguridad en sus pasos, con Félix cerrando cuerda no tengo muchos momentos para compartir en lo que nos resta de arista. Procurando encontrar el óptimo balance entre dotarnos de la mayor seguridad y no eternizar nuestra progresión, comenzamos a disfrutar de la aérea pero sin grandes complicaciones travesía por la arista. Más larga esta de lo imaginado. Pisamos el Palás al fin. Salimos del refugio antes creo de las 8 y alcanzamos la cima poco después de las 12. Fotos, charlas, grupos que se van. Seremos los últimos en descender, lo cual a mi me tranquiliza por no llevar casco, aunque empezamos a ir justos de tiempo para alcanzar el trenecito. Félix expoleado por su inquietud para encontrar la chimenea Ledormeur (para mí la vía más conveniente en nuestra situación y también deseos), se pega al grupo que nos precede.
Tras el descenso, volvemos la vista atrás y la Ledormeur se ha escondido ya. Mira que es tímida la jodida chimenea. Así nos pasó hace dos años, que subimos a dos de los collados del Palás, sin intención de hacerlo. De nuevo en el refugio, con tiempo justo, fotos de familia, nos despedimos y partimos. La tormenta ahora si es gorda y bajamos envueltos en plástico. En mi mente ya el destino vuelve a ser Madrid... Espera dominical de plaza en trenecito. Frío y ruidoso desplazar. Cristalizan las rodillas. Tiritamos en el funicular. Primeros contactos familiares. El coche nos espera y partimos para despedirnos, hasta la próxima, de Manolo en Sallent...
FELIX:
"Este correo va dirigido a todos aquéllos que fueron invitados a participar en la expedición pirenaica de este fin de semana. Recordaréis que proponía una porra para acertar cuántos seriamos finalmente los que integrantes de la misma. Pues bien. El pasado viernes por la mañana hice mi predicción (no se había puesto fecha límite) ¡y di en el clavo! (Aunque no gané nada pues fui el único apostante). De todas formas no sé qué admirar más, si mis dotes adivinatorias o mi capacidad de convocatoria. Fue tal su éxito que acudió gente hasta de Santander (mi cuñado Manolo). De otros lugares del planeta no tuve ninguna respuesta positiva lo que, añadido a la baja por lesión de uno de los tres promotores, dio como resultado el que la expedición la integráramos finalmente 3 individuos, siendo ésta la cifra que, según refería antes, tuve inspiración de acertar. Pero debo decir que el resultado cuantitativo no me ha comido la moral y no desisto de la idea de realizar nuevas convocatorias, en tiempos más idóneos, cuando el sol esté otra vez más alto. Por lo demás la expedición fue todo un éxito. Iñaki y yo salimos de Madrid el sábado a las 7 de la mañana y nos encontramos con Manolo en Sallent a las 12. Ayer domingo, después de haber dormido en el refugio de Arrémoulit, subimos al Palás por la arista norte y descendimos por la chimenea Ledormeur, quitándome yo así una espinita que tenía clavada desde hacía 2 años (alguno de vosotros leyó en su día los relatos de aquel malhadado trance). El mérito fue exclusivamente de Iñaki que hizo todo el tiempo de primero de cuerda y nos condujo con pulso firme hasta la cumbre. Manolo y yo nos limitamos a seguirle detrás mansamente. Al final no resultó una ascensión difícil, pero si bastante sobrecogedora, con abismos alternativamente a uno u otro lado. Y a veces a ambos lados. Esta madrugada, a la una, ya estábamos de vuelta en Madrid. ¡Hasta la próxima!. ¡Estad atentos, compañeros del metal, a las maniobras de la patronal! ¡Ánimo Jesús que lo de tu pie no será nada y que el Palás no lo quitan! Félix"
Vuelta a la civilización, versión Arrémoulit. Estancia en el confortable, a pesar de la extrechez, convivir del refugio. Félix políglota y extrovertido conversa con británicos, franceses, astures, checos, ... Envidiable. No tan envidiable la poca tolerancia que nos muestran aquellos a quienes molesta nuestra conversación en el exterior del refugio porque en su cercana tienda de campaña tratan de dormir antes de las 22:00 horas. Por cierto, cuenta una leyenda que a los montañeros desprevenidos que se les ocurre apoyar su macuto en coches aparcados suelen recibir una desagradable visita con reprimenda gala incluida. Sorpresa anunciada a Félix; !un bebé!, !aquí!, el de nuestros amables anfitriones. 2305m, ¿sobre el nivel del mar en Alicante? Dia D, hora H. En concreto a las 6:15h suena mi despertador, desayunamos, nos despedimos y partimos tranquilamente hacia nuestro destino, arista de los geodestas, a la cumbre del Palás. Para confirmar la fatalidad de mi año en lo que a lesiones se refiere, iba yo tan contento (distraido también) caminando sobre el descompuesto granito pensando con una sonrisa dibujada en mis labios en mi hijo predilecto y único Daniel y sus obras, cuando aquella piedra elegida para posar mi pié derecho me traicionó girándose tan repentinamente que mi tobillo, "el malo", recibió de pronto todo mi peso y el de la mochila en posición forzada provocando mi refleja y repentina caida a un lado, girando yo sobre la salvadora mochila. De resultas, cada paso a partir de ese momento tendrá un punto de dolor... soportable, quizás gracias a que para sobrellevar mis molestias de espalda ya vengo dopado y provisto de ibuprofeno... Sin darme tiempo a enfriar confirmo a Félix que todo va bien, no todo lo bien que me gustaría, pero qué se le va a hacer, esto es montaña y vida. Nos sobrepasa un grupo al que observamos detrás y se meten pronto en arista. Nosotros vamos hasta la verdadera separación de los dos grandes valles, presidido uno por Lurien, por Balaitus el otro. Está claro cuándo toca unirse por cuerda, un palo nos lo señala asomándose al vacío. Bonito si, el reducido y superviviente nevero, pero tela mirar nuestro camino ahora y de ahí abajo... Manolo demuestra su experiencia, de una gran seguridad en sus pasos, con Félix cerrando cuerda no tengo muchos momentos para compartir en lo que nos resta de arista. Procurando encontrar el óptimo balance entre dotarnos de la mayor seguridad y no eternizar nuestra progresión, comenzamos a disfrutar de la aérea pero sin grandes complicaciones travesía por la arista. Más larga esta de lo imaginado. Pisamos el Palás al fin. Salimos del refugio antes creo de las 8 y alcanzamos la cima poco después de las 12. Fotos, charlas, grupos que se van. Seremos los últimos en descender, lo cual a mi me tranquiliza por no llevar casco, aunque empezamos a ir justos de tiempo para alcanzar el trenecito. Félix expoleado por su inquietud para encontrar la chimenea Ledormeur (para mí la vía más conveniente en nuestra situación y también deseos), se pega al grupo que nos precede.
Tras el descenso, volvemos la vista atrás y la Ledormeur se ha escondido ya. Mira que es tímida la jodida chimenea. Así nos pasó hace dos años, que subimos a dos de los collados del Palás, sin intención de hacerlo. De nuevo en el refugio, con tiempo justo, fotos de familia, nos despedimos y partimos. La tormenta ahora si es gorda y bajamos envueltos en plástico. En mi mente ya el destino vuelve a ser Madrid... Espera dominical de plaza en trenecito. Frío y ruidoso desplazar. Cristalizan las rodillas. Tiritamos en el funicular. Primeros contactos familiares. El coche nos espera y partimos para despedirnos, hasta la próxima, de Manolo en Sallent...
FELIX:
"Este correo va dirigido a todos aquéllos que fueron invitados a participar en la expedición pirenaica de este fin de semana. Recordaréis que proponía una porra para acertar cuántos seriamos finalmente los que integrantes de la misma. Pues bien. El pasado viernes por la mañana hice mi predicción (no se había puesto fecha límite) ¡y di en el clavo! (Aunque no gané nada pues fui el único apostante). De todas formas no sé qué admirar más, si mis dotes adivinatorias o mi capacidad de convocatoria. Fue tal su éxito que acudió gente hasta de Santander (mi cuñado Manolo). De otros lugares del planeta no tuve ninguna respuesta positiva lo que, añadido a la baja por lesión de uno de los tres promotores, dio como resultado el que la expedición la integráramos finalmente 3 individuos, siendo ésta la cifra que, según refería antes, tuve inspiración de acertar. Pero debo decir que el resultado cuantitativo no me ha comido la moral y no desisto de la idea de realizar nuevas convocatorias, en tiempos más idóneos, cuando el sol esté otra vez más alto. Por lo demás la expedición fue todo un éxito. Iñaki y yo salimos de Madrid el sábado a las 7 de la mañana y nos encontramos con Manolo en Sallent a las 12. Ayer domingo, después de haber dormido en el refugio de Arrémoulit, subimos al Palás por la arista norte y descendimos por la chimenea Ledormeur, quitándome yo así una espinita que tenía clavada desde hacía 2 años (alguno de vosotros leyó en su día los relatos de aquel malhadado trance). El mérito fue exclusivamente de Iñaki que hizo todo el tiempo de primero de cuerda y nos condujo con pulso firme hasta la cumbre. Manolo y yo nos limitamos a seguirle detrás mansamente. Al final no resultó una ascensión difícil, pero si bastante sobrecogedora, con abismos alternativamente a uno u otro lado. Y a veces a ambos lados. Esta madrugada, a la una, ya estábamos de vuelta en Madrid. ¡Hasta la próxima!. ¡Estad atentos, compañeros del metal, a las maniobras de la patronal! ¡Ánimo Jesús que lo de tu pie no será nada y que el Palás no lo quitan! Félix"
jueves, 13 de julio de 2006
Cumple en Peñalara nocturno
13 de julio, lunáticos en Peñalara. Me rondó la idea de celebrar mi cumpleaños en modo original, y qué mejor que con una ascensión nocturna a Peñalara. Casi sin poder creerlo, así que lo hicimos. Curioso grupo el de los amigos que se prestaron en esta ocasión. Agradecido siempre.
sábado, 8 de julio de 2006
Peguera y Monestero
8 de julio, estamos en el Parque Nacional de Aigües Tortes y lago de San Mauricio. Subiremos el Peguera (2982 m)y Pic de Monestero (2878 m)
Curioso grupo. Daniel y Cristina son abandonados en las inmediaciones del lago de San Mauricio para dar estos un bonito paseo a su alrededor y hasta el refugio o inmediaciones de Amitges. Félix, Tito y yo, tomamos el valle a los pies de Els Encantats para remontar en dirección al Peguera. Una de esas montañas selectas para el docto Félix. Pese a cargar con la cuerda, no fue necesario utilizarla. Trepada y destrepe sin complicaciones para disfrutar de su aérea cima. Sucumbo a la tentación del cercano Monestero y a la carrera lo asciendo en solitario (envidiado seguramente por Félix y lunatizado por Tito). Feliz reencuentro por la tarde con la familia, piscina, cena, camping... y vuelta a la capital el domingo.
Curioso grupo. Daniel y Cristina son abandonados en las inmediaciones del lago de San Mauricio para dar estos un bonito paseo a su alrededor y hasta el refugio o inmediaciones de Amitges. Félix, Tito y yo, tomamos el valle a los pies de Els Encantats para remontar en dirección al Peguera. Una de esas montañas selectas para el docto Félix. Pese a cargar con la cuerda, no fue necesario utilizarla. Trepada y destrepe sin complicaciones para disfrutar de su aérea cima. Sucumbo a la tentación del cercano Monestero y a la carrera lo asciendo en solitario (envidiado seguramente por Félix y lunatizado por Tito). Feliz reencuentro por la tarde con la familia, piscina, cena, camping... y vuelta a la capital el domingo.
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