sábado, 6 de agosto de 2005

Corremos a Peña Cabarga

Subida a Peña Cabarga - 2005 (escribe Álex) Lo que empezó en una conversación y una apuesta más, de unos amigotes que se pasan todo el día fanfarroneando y apostando, finalizó el 6 de Agosto cuando 6 chicos se dispusieron a subir un monte tan mítico, como poco frecuentado (en su cima, que no en su base) por los santanderinos y habitantes de la zona, Peñacabarga. Un día hace ya un par de meses o tres, Julio, Vito y Alex, decidieron apostarse una cena, a pagar por el último que llegase a la cima corriendo.
Una vez fue conocida la afrenta, se fueron añadiendo participantes, Chavi, Quino, con sus habituales devaneos y dudas, Charlie e incluso Iñaki venido desde Madrid, tras conocer la afrenta en otra de las aventuritas de este grupo de chalaos, el “Petit” de los cojones en Pirineos.
Cada uno se fue preparando a su manera y con sus métodos, desde los más metódicos de la planificación del entrenamiento, los vigoréxicos, y los que se prepararon con otro tipo de actividades…La importancia de la carrera fue tal, que en las conversaciones habituales del grupo el tema principal era los entrenos, tiempos, tácticas, apuestas,…sustituyendo incluso a otros como el hablar de tias, por ejemplo. Tras varias discusiones con la fecha de carrera, se realizó el sábado 6 de agosto, quedando a las 9.00 a.m. en el parking de ese centro hostelero-cultural, bien conocido, llamado Borgia. Se registró una gran afluencia de público ese día. Concretamente 6 personas, Pablo y Charlie, que por motivos que solamente Chente conoce no participó finalmente, Susi y María como reporteras gráficas y Manolo y Merce que acudieron de “incognito” para solo ser vistos animando en las duras rampas. La carrera en sí no tuvo mucha historia en cuanto incidencias,tácticas, etc… ya que desde el principio el grupo se disgregó, si bien hay que anotar que se registró una salida nula, cosa que solo puede pasar en una carrera de fondo con gente como nosotros. Desde el inicio Julio imprimió un ritmo infernal para romper la carrera desde el principio. Le siguieron Saura y Quino tras un cambio de ritmo brutal para cogerle rueda. Por detrás Alex y los hermanos López. Posteriormente Quino bajó el ritmo, siendo alcanzado por Alex para subir juntos. En el KM 1 Julio pasaba con un tiempazo de 4’15’’, sacando ya 25’’ a sus perseguidores. Iñaki comenzaba a dejar a su hermano alcanzando a Saura. La carrera estaba muy definida en cuanto al ganador y parecía que Quino y Alex subirían juntos para jugarse el segundo puesto, pero antes de llegar al Km 2 Quino bajaba el ritmo y Alex se distanciaba ligeramente de él. Llegaba el descanso, el cual se agradecía sobretodo psicológicamente, ya que las piernas notaban el cambio de pendiente.
Quedaban los 2 últimos kilómetros durísimos, con porcentajes medios del 11 y 12% y rampas del 14, 16 e incluso la mítica de 500 metros al 18 % donde los gemelos están a punto de estallar entre el acúmulo de lactato y la escasez de oxígeno. En la meta esperaba la afición a un gran Julio, que al estilo de Amstrong y su “molinillo”, machacó a sus rivales desde el primer metro, llegando a la cima con un tiempo de 31’51’’. En las declaraciones posteriores, y con su habitual chulería y sinceridad declaró que no había ido al límite y que podría estar cerca de los 30’. Solo el tiempo y posteriores ediciones nos dirán si está en lo cierto. El 2º puesto, que en principio parecía iba a estar reñido entre Quino y Alex, fue para este último, que tras prepararse arduamente y olvidar sus problemas para afrontar las competiciones cumplió con un tiempo de 34’08’’, si bien muy lejos del ganador. Quino llegó en tercer lugar con unos discretos 35’40’’, teniendo en cuenta que llegaba con la mejor marca de la temporada, 35’00’’ registrados en un reciente test. El de San Pedro del Romeral declaró que no tuvo buenas sensaciones durante toda la prueba, lo cual justificó un poco su tiempo, ya que la afición esperaba más de el por lo acontecido durante la semana. Un gran Iñaki, ya en la treintena y padre de familia, llegaba en 4º lugar con una gran marca de 37’02’’ y dando espectáculo al público asistente ya que entró haciendo el pino. Este tipo de atletas son los que agradece la afición. Javi llegaba en 5º lugar con un tiempo aproximado de 40’. En su descargo hay que destacar que es una prueba que no es acorde a sus características, ya que como el declaró “en estas rampas no puedo sacar la pierna”, es decir no puede aprovechar su gran zancada.
Finalmente llegó Saura, cumpliendo perfectamente ya que conoció la existencia de la prueba el día anterior y fue invitado por la organización con una “wild card”. Destacar la ausencia de Vito por motivos laborales y con pequeña polémica, que quedó zanjada con un intercambio de opiniones entre los implicados. Sin duda la carrera no ha sido lo mismo sin el, pero esperemos que esté en próximas citas. Destacar para finalizar la importancia de la prueba, ya que con ella se ha conseguido que los participantes se motiven para realizar otras.La inmediata será la Subida a la Virgen del Camino, el 18 de Septiembre, prueba de diferentes características a la realizada. Veremos que acontece.

sábado, 16 de julio de 2005

Petit Midi

Petit Midi Un poco de literatura de montaña... 16 de julio (2005). Petit Pic Du Midi D'Ossau.- Si tuviera que resumirlo... Lo nuestro fue como "un gran rescate". Viernes 21:15h llegamos al camping de Escarrilla y tomamos parcela (la 21). Poco mas o menos a esa hora telefonea mi hermano desde Santander, de donde aún no ha salido en compañía de su pandilla (Julio, Vito, Álex y Joaquín). Los más veteranos, madrileños Jesús y Félix, ya están en el refugio Pombie disfrutando de la montaña. Acampamos Agus, Daniel, Cristina y yo, tras lo cual disfrutamos de una cervecita a 2,50 euros... A las 3 de la mañana del sábado oigo ruido, descorro la cremallera de la tienda y allá que entran los cinco cántabros... Se aposentan como pueden en nuestro pórtico. Cercano suena el bacalao y pocos minutos ganamos de sueño...

Sábado 4:45h, suena el despertador de Agus, y como un resorte me levanto. Se despereza el resto y desayunamos en penumbra... Lo que se puede. A las 5:20 estamos repartiéndonos material "de escalada" en el parking superprivado del hotel-camping. 6:00h salimos del aparcamiento de Pombie, que a esas horas ya está lleno. Por el camino que en 1 hora nos lleva al refugio vemos cómo muchos están en una forma física estupenda, o quizás son menos conservadores que otros. Alcanzar el collado y observar el Petit y Grand Pic del Midi D'Ossau... no tiene precio. Con los primeros rayos del día se ilumina la oscura montaña. Sobre las 7:15 llegamos al refugio en que Jesús y Félix nos reciben. Reparto de croquis, más material, y partimos. Algunos no se lo acaban de creer. Casi el primer contacto con la montaña para algunos, con la escalada no digamos... Que no, que no, que yo ahí no subo. -Vamos, que es fácil. Serían casi las 8:00 cuando partimos. El maestro Félix a su paso, y el resto algo más deprisa. Remontamos valle hacia el collado de Peyreget. Lagos, marmotas, piedras, sol, ... Qué jodido calor hace ya! Petit Midi, Collado de la Fourche, Punta de Jean Sante, punta de Aragón, Grande Midi...

Del collado enfilamos la arista y tras las primeras laderas herbosas, al alcanzar la roca, decidimos encordarnos. Hacemos tres cordadas; abro con Vito y Álex. Nos siguen los veteranos; Félix, Jesús y Agus. Cierra mi hermano, Javier, con Julio y Joaquín, los menos convencidos a esas horas. Pronto se comienza a hacer entretenida la marcha, sorteando obstáculos de uno y otro lado. Primer resalte en que aseguramos a la segunda cordada y proseguimos. Junto a tres grandes gendarmes me lío con los hitos, que perdemos por momentos y luego retomamos... Pero por camino equivocado. Tratamos de corregir saliéndonos de la ruta y Javier se ve obligado a abrir variante mientras el resto le observamos medio incrédulos degustando algunos frutos secos. Por allí que le seguimos y tras superar la dorsal alcanzamos una pedrera que ascendemos hasta el inicio de las verdaderas complicaciones de la ruta, ya a pie de la pirámide final del Petit Midi. Dudamos demasiado, y una cordada de americanos nos supera y hará esperar. Javier cree más seguro abrir con doble cuerda y asegurar a todos... Y nos empezamos a liar. Las dudas se apoderan de los menos convencidos. Tras asomarme, veo que la trepada es fácil y subo sin asegurar... Los demás nos siguen con mayor o menor riesgo, pero tardamos ... Antes de que el último supere este primer largo, me presto a ir abriendo los sucesivos, con mi equipo. Sin casi darnos cuenta alcanzamos una larga chimenea, bajo la que el patio es impresionante. No lo veo tan complicado y avanzo hasta llegar a una reunión desde la que podré asegurar al resto. Trabajo sicológico abajo, y físico arriba (asegura, recoge, tira cuerda, asegura, recoge, tira cuerda, ...). Los americanos que bajan, se impacientan y no pueden esperar más poniendo algo más nervioso a nuestro personal. Arriba de esta canal la complicación termina. Pero nuestra intención parece seguir siendo la de proseguir hasta el Grand Pic, que desde aquí impresiona, qué digo impresiona, acojona! Félix nos vende la idea de que lo más fácil para bajar es proseguir... Y esto, junto a la visión de la impresionante pared que tenemos en frente, hace desmoronarse la moral de algunos, ya bastante castigada.

Allí hemos llegado todos, pero únicamente nos importa alcanzar la cima a los que lo hacemos (Félix, Jesús, Agus, Javier, Álex y yo). Julio, Joaquín y Vito tratan de sobreponerse reposando 30 metros por debajo. En serio preguntan sobre la tarifa de los helicópteros, temerosos de que aquello del rápel, ocho, reuniones, etc, se complique más de lo que ha costado la subida. -Venga que de aquí salimos. A Félix le cuesta creer que el descenso más rápido sea por donde hemos subido. Son ya las 16:00 de la tarde, y no estamos para bromas. Nos aconsejan bajar por la arista de peyreget y así lo haremos.

Nos organizamos. Javier equipa, yo desciendo desliando cuerdas, doy apoyo desde abajo, mientras arriba Javier asiste a cada uno. Pronto descubrimos que lo de rapelar tiene su gracia y se alivia la tensión. En cada rápel echamos casi una hora, y montaremos cuatro!, o cinco. El segundo lo enlazo con rapidez y hasta Julio se anima ya para bajar el primero. Tiro anillos abrazando a tres rocas... No puede fallar. El tercer rápel parte de una reunión. Este te encara al precipicio, pero lo hacemos bien y pasamos sin apuros. De aquí toca apurarse (lo que ya es poco posible a la vista del tembleque de unos y la edad de otros...). Prefieren tirar valle abajo a retomar la ruta buena, lo que nos obliga a asegurar con otro rápel por "la variante López", en donde parece haber un "agujero negro" y mucha inestabilidad de rocas. Todos abajo están algo nerviosos por ver cómo Javier (quien por capacidad asume las labores de más riesgo) baja sin perder material. - De verdad, que no importa si hay que dejar allá arriba incluso friends, que luego lo pagamos entre todos. El agujero negro son dos metros, pasado este me suelto de cuerda para apoyar a Javier. Este se fía de una roca a la que abraza con la cuerda (tras desequipar lazo y friend) y baja hasta mi altura. De ahí, con cuidado hasta tierra firme (ejem, es un decir). Recogemos cuerda y tratamos de acelerar al grupo, que nerviosos esperan. Cuando nos ven a salvo, van tirando. Nos quedan pocas horas de luz y aún no estamos en senda alguna. Remontamos un collado en abanzadilla para buscar una salida hacia el de Peyreget, tratando de evitar la tremenda paliza que nos esperaría en el caso de optar por bajar hacia el lado opuesto al de nuestro refugio... Encontramos salida y dirigimos al grupo hacia allá. Me quedo de lazarillo para Agus y Jesús, que esperan a Félix, ya bastante mermado. Los últimos rayos iluminan al resto del grupo a quienes observo sobre la buena senda hacia el peyreget, nos saludamos y les indico que prosigan. Atrás formamos grupo los de más... de 35, y no podemos impedir que solo nos ilumine la luna. Jesús esperará a Félix (ambos pernoctan en el refugio) mientras Agus y yo alcanzamos la vital fuente del Pombie. Junto a esta me siento en la oscuridad y recupero vitalidad... 15 minutos me tomo antes de acercarme a todos, que han recuperado el buen humor... Comemos de todo, hasta vino avinagrado, ensalida de nosequé,... y agua, agua y agua. Sobre las 23:00h nos alcanzan Jesús y Félix, nos despedimos y bajamos hasta los coches en otra hora. Tumbados sobre la carretera, nos cuesta hasta arrancar... 00:30h entramos clandestinamente en el camping... Cristina nos tiene preparada una estupenda ensalada, caballa, espaguetis, cerveza fría, ... Esa ducha... Bien sabe Vito cómo nos sentó esa ducha.

Muchos no volverán en su vida a hacer semejante burrada, otros quizás se retiren definitivamente, ninguno lo olvidará. Dicen que la memoria aplica un sistema de autodefensa que consiste en olvidar con más facilidad las penas, reforzando las alegrías. Estoy seguro de que todos nos quedaremos con estas últimas, que hubo y a espuertas, aunque solo fuera por el instante aquel en que por fin pisamos la senda de regreso. Personalmente, me demostré algunas cosas. Gratamente descubrí que allá arriba el estrés desaparece en mi, tambien en esos momentos de verticalidad. La montaña hace surgir lo mejor y peor de cada uno de nosotros... y casi pude ver el alma de quienes me acompañaron. Hay quien confesó no haberlo pasado peor en su vida, pero todos tuvieron la capacidad de animarse y apoyarse en los momentos difíciles. A mi no me queda duda de que repetiré, si no en esta, en otras muchas montañas, en esta y las demás vidas...


--- Escribe Félix. Un par de días más tarde: Después de sufrir más de 48 horas de incomunicación debidas a la gentileza de Wanadoo, procedo a complementar el relato de Iñaki con aquello que su discreción le ha movido a omitir, aprovechando ya la ocasión para disertar también sobre otros temas relacionados. 1. En primer lugar, debo destacar la asombrosa tarea llevada a cabo a lo largo de todo el día por Iñaki y su hermano Javier. Todo cuanto fue necesario para que este grupo heterogéneo pusiese pie en lo alto del Petit Pic y para que luego regresase sano y salvo lo aportaron ellos dos, con una entrega y un derroche de facultades que nos dejó alucinados. Para empezar, fueron ellos dos los que tomaron la iniciativa de subir de primeros en los pasos críticos. Por un motivo o por otro, ninguno más parecía estar dispuesto a realizar esta labor. -Los amigos santanderinos de Javier no tenían experiencia de escalada y de entrada debían quedar eximidos de tal función. -Agus, que hizo sin pretenderlo una magnífica demostración de cualidades físicas y mentales a lo largo de todo el día (se ha confirmado como una joven promesa del sextogradismo español), estaba por historial en la escalada en las mismas condiciones que los anteriores. -A Jesús le volvió a aparecer el Baker, o Braker o Butter o como se llame, en la rodilla, lo que unido a las limitaciones de su mano y brazo, víctimas de una antigua caída, tampoco eran como para encomendarle la vanguardia de la expedición. -Y en cuanto a mí, para qué hablar. Mi atroz caída de medio metro (o quizá 40 cm) en Gredos en la primavera del año pasado, que le ha costado a Sanitas 7 meses de rehabilitación diaria, me ha generado una toma de conciencia de los efectos de la edad y concretamente un terror a las caídas que me lleva a pedir encordamiento hasta cuando a media noche la próstata me obliga a bajar las escaleras del dormitorio de refugio. Pues bien, los hermanos López, ante este panorama, ni rechistaron, sino que se aplicaron sonrientes a proveer todo cuanto el resto de la troupe requería. Y no es poco formar así una o dos cordadas de en total 9 personas y subirnos y bajarnos en una escalada (más o menos severa) de cientos y cientos de metros. Y para ello aportaron toda la iniciativa necesaria, unas magníficas cualidades trepadoras y unos conocimientos técnicos sobre el uso de cuerdas, cintas, mosquetones, friends, ochos, descensores y otros modernos artilugios que nos dejaron asombrados a los antiguos que todo lo hacíamos a pelo (¡y así nos iba!). A lo que hay que añadir su devota atención, personalizada y gratuita a cualquiera que la necesitara durante las 18 horas que duró la aventura.
2. Después de darles su merecido a los hermanos López, debo hacer constar que no solo ellos sino todo el mundo dio el máximo de sí y que tal cosa debe admirarse sobre todo en el caso de los amigos de Javier pues a pesar del temor que les suscitó verse tan arriba y tan alejados de la tierra firme, en ningún momento dieron la más mínima guerra. Cuando les llegaba el turno de subir o de bajar lo hacían sin rechistar y ni una sola vez dijeron cosas como ay que me caigo o no puedo o que alguien me ayude. Más aún, a la bajada, cuando ya habían constatado sus propias capacidades, se pusieron a la cabeza de la expedición y descendieron desencordados y felices el larguísimo trecho final. Creo que con la experiencia adquirida, solo nos falta superar los achaques y la edad para convertir a esta troupe en un hito de la historia del pirineismo del siglo XXI.
Ya algo se avanzó en ese sentido pues a vuelta, por la noche, el guarda del refugio de Pombie coincidía con nosotros en que el tiempo empleado en hacer la arista de Peyreget podía merecer nuestra inclusión en el libro de los Guinness. En 26 años que llevaba allí nunca había visto nada igual. 3. Otro tema. Escribe Iñaki que después de ésta algunos quizá se retiren definitivamente. No sé si pensaba en alguien en concreto, pero yo sí lo he pensado. Concretamente en mí. Porque veo que esto de la edad y los achaques es acumulativo y uno está siempre peor que ayer pero mejor que mañana. Poco razonable sería que dentro de unos años los buenos y abnegados amigos que tengo me subiesen y bajasen en camilla al Midi y encima comentasen El pobre; los zarandeos que le estamos dando a la camilla y él sin rechistar. Pues no. Antes debería retirarme motu propio cantando aquello de <<>> Porque ya hoy mismo me pregunto. ¿Es que yo aporto ya algo al grupo? Y la respuesta es afirmativa. Sí yo aporto PESO. No mis 57 Kg, sino el del macuto que los demás se ocupan de llevarme. Solo me cabe el resquicio de que la actividad que pretendo realizar en solitario después de estos últimos doce meses de inactividad motivada por los temas del hombro y la rodilla, me aúpen a una condición menos alejada de la de un normal compañero de cordada. 4. Último punto. Concluía su escrito Iñaki diciendo que pretendía repetir si no en esta, en otras muchas montañas. ¿Estaría dando a entender que no ha sentido ni siente sensación de coitus interruptus por no haber podido saltar del Petit Pic al Grand Pic y que pasa de volver a intentarlo? ¡Qué hombre! ¡Qué hombre! ¡Qué sangre fría la suya! Os dejo. Buenas vacaciones, compañeros del metal, que diría Jesús. ------- Replica Agus Aún con las mejillas húmedas, compañero Félix, te quiero decir que en la montaña tan solo en una cosa me pediré " ir de primero ". Para llevarte la cantimplora y el bocata y así tener el privilegio de ir junto a tí trepando como sólo tú sabes por vías como sólo tú conoces, y con la conversación que sólo tú tienes entregando además altruistamente toda tu sabiduría. ¿Cuándo decías que salíamos? ¡VIVE LE GRAN PIC! Y Salud,

sábado, 2 de abril de 2005

Pedriza, sesión doble.

2 de abril, 2005. Pedriza "dos en una". Estoy seguro de que lo nuestro no es del todo normal. Me refiero a los de la Integral que al final fuimos: El Agus, el Iñaki y un servidor. Estaba claro que el tiempo iba a estar oscuro pero aún así quedamos y pronto . A las 7 estábamos en Príncipe Pío esperando al Iñaki. Durante el viaje descartamos la idea de hacer la integral por razones obvias y decidimos dar un paseo. Les propuse subir hasta el refugio Giner por el camino antiguo, y después coger el camino de las Buitreras hasta la Santillana y después ...ya veríamos.
Y lo hicimos porque llover, llover no llovía demasiado. Una vez superadas las Buitreras y Cancho Amarillo, la niebla que era muy espesa nos hizo perder el buen camino y poco a poco nos fuimos desviando hacia la cuerda de los Pinganillos que os recuerdo es la que sube desde el Pájaro , pasando por la Muela,los Guerreros, el Caballo de Ajedrez,....y la atravesamos por un collado.
Bajamos por un cómodo camino hasta dar con el camino del Cº de la Ventana, Desde allí y en vista del éxito obtenido decidimos bajarnos y llegar pronto a casa para ser agasajados por nuestras respectivas parejas. Bajamos y bajamos y llegamos a Canto Cochino , nos cambiamos y nos pusimos la segunda muda sequita y con olor a suavizante y como teníamos todo el tiempo del mundo decidimos echar una cervecita sentaditos en la terracita de uno de los bares. Y de pronto, el cielo que empieza a abrir. El Sol hace su aparición mostrando todo el explendor de la Pedriza cos sus piedras recien regadas y sus parderas de gayuba brillando y diciéndonos : veniiiiid, veniiiid. Y no pudiendo resistir su llamada dejamos las cervecitas, nos volvemos a cambiar, nos ponemos las botas húmedas y decidimos ahora subir hasta el Yelmo. Hasta la cumbre proponen los dos irresponsables del Iñaki y el Agus. ¡ Y yo les secundo sin dudas y sin macuto, eso sí! .Tiene que ser un ataque rápido . Son las 14:40. Calculo que a las cuatro podemos estar al pie de la cara norte y a las 4:30 en la cumbre. Nos perdemos( como de costumbre) intentando subir por el Hueco de las Hoces y acabamos subiendo por el Collado de la Encina. Pero da igual. A las cuatro estñabamos en la Predera Sur del yelmo y a las 16:30, cuando más llovía estábamos en la cumbre.
Y de repente, para de llover y las nubes hasta ahora compactas, se deshilachan en jirones y tontean con los riscos, con los collados, con los callejones pedriceros y las cumbres y comienza uno de los espectáculos más impresionntes que jamás hemos visto. Esto lo seguimos contemplando durante la bajada por la Maza hasta el Tolmo porque para que bajar por un sitio fácil ¿eh?. Pues eso que llegamos al coche a eso de las 18:30, bastante mojados pero contentos muy contentos. Lo que sucede es que ahora que lo pienso detenidamente creo que necesitamos vuestra ayuda ¿no? Un abrazo y hasta el Viernes por la noche ErJezú!

viernes, 15 de octubre de 2004

TransMadrid 2004 - BTT

TransMadrid 2004. 16 de octubre 2004.

Alberto nos lo cuenta:

"A las 6 y 20 de la mañana estaba Iñaki en la puerta de casa. Fuimos en 2 coches hasta Chamartín y desde allí en uno a 3 Cantos. Alrededor de la estación había ya ciclistas calentando motores. Pronto, después que solo faltaban 4 ciclistas, sensatos de última hora de los alrededor de 60 que participamos, iniciamos el recorrido, bajando a la cola del pantano del Pardo, completamente a oscuras. Amaneció después de media hora y ya me encontraba en compañía de Clarke. El festival era internacional (Inglesa y portugueses). Ya tenía molestias intestinales. El tramo de la ruta desde la salida del pantano hasta coger una pista serio muy técnico. Evidentemente lo recorrí andando, castigando la fascia. Iñaki aprovechó para hacer fotografías increíbles. Pronto me di cuenta que no estaba en condiciones físicas lucidas. No se debe montar en bici con diarrea, y menos andar con la bici a cuestas, y por terrenos que te agitan. Renqueando llegue a Manzanares y sólo eran 40 Km., Cometí mi primera infracción al salir por carretera desde Manzanares. Luego el camino de tierra, llenos de baches. Al llegar a la barrera de la pista que conduce al puerto, destapé mi botellon de aquarium, delicioso. Seguí caminando y una voz femenina desde uno de los 2 todo terreno de apoyo me indico que habían cerrado el control, y que si quería me subían al refugio en coche. Acepté la invitación y cuando llegamos al refugio ya había ciclistas esperando. Frío y viento. En el avituallamiento, pedí comida de régimen, pero no lo tenían previsto. Bajamos hasta el Paular, y el director de la carrera, me dio autorización para subir por carretera. Llegué a la par que otro que también subió como yo, y el primero del grupo que subió como se debía haber subido. En seguida apareció Iñaki. Me lleve desilusión, porque un grupito de 6 o 8 se habían equivocado de ruta, y probablemente subieron hasta cerca de la Bola, donde el camino se convertía en pared. Los organizadores llegaron a pié justo cuando acababan de pasar por el punto conflictivo, y aún estaban a la vista. Es probable que alguno de estos hubiera llegado antes que Iñaki. Los que se equivocaron llegaron extenuados a Cotos. Ilusión por ver a Agus y A Felix. Llegamos sobre las 5 de la tarde. Frío y tiempo desapacible. La bajada a Valsaín y la pasada por la Fuenfría sólo la hizo uno. La mayoría bajamos desde Navacerrada a Cercedilla, por el camino del Calvario, por la falta de luz. Íbamos sobrados. Una estafa, sólo hicieron 110 Km. Recuperado mi cuentakilómetros sólo marcaba 92. Al final, despedida emotiva en la estación de Cercedilla. Os envío alguna foto aparte, para no llenaros el buzón."

Mi visión:

Lo mejor del sábado, sin duda, ¡encontrar aparcamiento cerca de casa a la primera! Un milagro. Y es que estaba yo como para ir dando vueltas por "la zona". Alberto el incansable comienza el día con "handicap", pese a lo cual por nada del mundo piensa en rajarse... En la más completa oscuridad salimos de Tres Cantos y al poco me veo rodeado de virtuosos de la bici rodando cuesta abajo en busca de la cola del pantano del Pardo, a toda caña y sin piedad. Primera rampa dura y vuelta a la realidad, "hay que reagruparse". Como suele ocurrir en estos casos, se reagrupan... algunos. En seguida vuelven a montar, cuando aún faltan otros por alcanzarnos. Ahí que viene Alberto, acompañado de una de las dos únicas féminas del pelotón, pero con un retraso acumulado ya considerable... A ver, si bajando sobre la bici uno es capaz sin dificultad de rodar a 20 o 30 km/hora, y Alberto nos da ventaja caminando a duras penas sobre sus castigados pies... Total, que de la escasa hora que llevamos de ruta, ¡ya acumulamos un retraso de dos¡, si es que esto es posible. Rematamos pronto la faena al ver que de "pista dificultosa" pasamos a "sendero imposible". Muy bonito ese puente de la Marmota, y tal, pero los "anteúltimos" de la banda ya ni tornan la cabeza para buscarnos cuando han librado el barranco. Al fin en pista acondicionada para rodar, Alberto que se va quedando de rueda y yo que alterno entre ir un poco adelantado hasta alcanzar a nuestra británica compañera Clarke y esperar a Alberto. Finalmente alcanzamos al grupo que da buena cuenta de los plátanos, barritas, y frutos secos en Manzanares el Real. Complace enterarse de que no somos los últimos, pues detrás quedan dos o tres... con problemas de rodillas uno de ellos. Bordeamos el pantano y tomamos la vía pecuaria... Delante ya se empieza a formar de nuevo un grupo con pocas ganas de esperar... les sigo hasta que por órdenes de organización nos detenemos... Pronto se sublevan y vuelven a escapar. Me retengo hasta ver a Alberto, que en este tramo ha decidido atajar, acabando en paseo "fascítico". La pista siempre sube camino ya de la Morcuera. Doy buena cuenta de unos cuantos antes de llegar a la barrera, que esta vez si nos detiene a todos, por estar allí el todo terreno con los plátanos. Otra vez que se escapan sin más demora los primeros y yo me espero un rato más hasta quedar solo con otros dos. Estos tiran para arriba y me voy con ellos, Alberto aún no ha llegado. La subida a Morcuera, otro rosario. Vuelvo a pasar a unos cuantos y al alcanzar la carretera comienzan mis problemas musculares y tendinosos... Los primeros que se suben, obliga a no ir en pié sobre la bici, y el dolor de los tendones de la rodilla izquierda me acompañará ya hasta el final con cada pedalada. De Alberto no se nada, y llevo su chubasquero... Aguanta sin llover, aunque hay mucha humedad y un frío del demonio. En el puerto "sigue estando la puerta abierta, a ver si alguien se decide a cerrar". Llego al refugio y creo alucinar al ver allí a Alberto enfundado en ropa seca y tan campante. No tan campante, al baño creo que no entró nadie tras el. Los radiadores y la chimenea estaban copadas, y nos conformamos con el suelo, relativamente cálido en el interior. Bocata, plátanos, coca-cola, café... y otra vez a la intemperie combatiendo en la bajada un tremendo vendaval que barría las ramas menos fornidas del robledal en dirección al puente del perdón. Nos aprestamos a salir con el primer grupo para ir ganando terreno en previsión del que luego perderemos. Ya en la bajada vuelta a dejar de rueda a Alberto. En el Paular nos juntamos 19, y por la pista que nos encamina dando tremendos rodeos hacia Cotos, nos vamos esperando... más o menos. Una vez pasado al otro lado de la carretera al puerto, se pierde todo sentido de la camaradería y sálvese quien pueda. De los 19, 7 se me van por delante (más fuertes) y quedo en compañía de 2, mientras el resto seguirá nuestras huellas. La pista a Cotos... sube, baja, vuelve a subir... parece un vacile. En un momento determinado hay que adivinar un desvío a la derecha de la pista principal por otra poco evidente y endiabladamente pindia. En mi grupo de tres tenemos la suerte de llegar a este punto cuando la organización a pié lo ha alcanzado desde la carretera... Los 7 de adelante no tuvieron tanta suerte y quedan abandonados... Su error les llevó a quemar sus fuerzas alcanzando casi Cotos pero sin poder enlazar, teniéndose que dar la vuelta y errando en otro mal desvío... (así se le fue un Tour a Perico). Y yo que pensaba que la carretera a Cotos era pan comido... aún tuvimos que arrastrarnos a lo largo de casi 3 interminables kilómetros. Mi compañero de viaje en este último Km no dejaba de quejarse... razones tenía el hombre, al igual que yo, más digno... Cuando la tendinitis ataca... por mucha esperanza de mejoría que se tenga... si no se para, no remite. Por no hablar de las bolas... que se suben, bien que se suben. Con estas alcanzamos al fin el fin de puerto. Por cierto, uno se da cuenta entonces de lo larguísimo que es el aparcamiento de Cotos. Y al final, al final estaba ya Alberto, recién llegado, junto a los plátanos y últimas barritas. Cálido nos acoge el refugio, y no sé por qué suerte de sorteo me tocó salir a por las latas de cola a la máquina de la calle... Los supervivientes van llegando y vuelven a acaparar los radiadores y chimenea. Cafés, bocatas de bacon, ... todo resulta insuficiente para colmar al voraz pelotón. Pronto se alzan las primeras voces contra la opción Fonfría. Y poco a poco cala la cordura en todos, salvo uno que se fue sin más decir por el itinerario previsto en solitario. De momento yo al principio mantenía la opción de bajar por Valsaín, si alguien se animaba, pero nadie parecía hacerlo y finalmente partí con Alberto por la carretera hacia Navacerrada. Poco antes de salir nosotros, llegaban a Cotos los, antes, más fuertes (quienes perdieron el desvío en la subida), que ya no lo eran tanto, visitados por la pájara. Camino de Navacerrada nos van sobrepasando, y más nos pasarán cuando paseamos por la pedregosa pista que desciende por el fondo del valle. Al fin llegamos a Cercedilla, tras 109 Km, 14Km/hora de media y 7 horas 45 minutos sobre la bici. Pese a todo, parece que nos hubiera tocado la lotería, de radiantes que aparecemos... Y ahora... tres de Voltarén por día, y un poquito de hielo de vez en cuando.

sábado, 24 de enero de 2004

Ocejón

24 de enero. Pico Ocejón (2048m), desde Valverde de los Arroyos. Desde Valverde, definitivamente "es un paseo!". Tras muchas vueltas y revueltas llegamos a Almiruete, pero esta vez no subiremos al Ocejón desde aquí, sino que partimos desde Valverde. Jesús y Agus nos espera, Charo prefiere hacer un cocido, Angel Luis (el "inédito alicantino"), Guti, Sahuqui, Alberto, Cristina, MªÁngeles y Rafa. Esta vez si nos hemos juntado unos cuantos. Chorrera "despañalagua", primeras tomas de video. Cámara que dejo olvidada en el camino y a la carrera recupero. Estreno de embutido de la cesta de Rafa. Sin casi darnos cuenta nos sumimos en la niebla y en un pis pás estamos arriba. Las vistas..., no hay, pero el humor espléndido. Tampoco hay belén, al que sustituye un cirio. Fotos, risas y para abajo, que nos esperan 2 kilos de garbanzos y muchas viandas, con las que no podremos.

"A LA TOMA DE LA CALLE POR LA TOMA DEL COCIDO- CRÓNICA DE ALMIRUETE NEWS. " Señores/ ñoras, como lo digo: dos kilos de garbanzos en seco que como bien sabéis a razón de 1.260 unidades por kilo son 2.520 unidades y como tampoco ignoráis, se convierten en 3,5 kilos una vez cocidos. Añádase 2,5 kilos de viandas diversas, 1 kilo de verduras variadas, 0,5 kilos de fideos y 4 litros de sopa. Y ya tenéis el menú con el que generosamente obsequiaba K´Txaro al irreductible pueblo de Almiruete. En un alarde de estrategia nuestros muchachos tomaron la vía pública de tan insigne población, mas ningún lugareño osó participar de tales manjares, por cuanto nuestras propias huestes decidieron hacerlos suyos dando debida cuenta de la pública bacanal. ¡QUE LA MÚSICA CONTINÚE!. P.D. El Ocejón nos lo tragamos antes. Salud, Lagus.

sábado, 17 de enero de 2004

Invernal Cuerda Larga

17 de enero, 2004. Travesía invernal a Cuerda Larga. En el coche, de vuelta de la Morcuera hacia Navacerrada, charlamos sobre las viejas experiencias vividas en montañas y cómo estas son ahora pasadas a formato electrónico... Jesús comenta, "exageramos un poco cuando escribimos sobre montaña ¿no?". Quizás pueda parecérselo a quién no ha vivido la experiencia, aunque está claro que lo que en líneas se plasma suele ser aquello que por arriesgado o anecdótico, más emociones despierta. A la altura de Cotos vemos un gran revuelo montado por ambulancias, camión de bomberos, coches de la guardia Cívil... Al día siguiente, en las noticias de TV, enfrentaremos el motivo; nueve excursionistas perdidos, cuatro accidentados, dos de ellos muertos...

Son las ocho menos diez y estoy viendo amanecer desde lo alto de Morcuera. Me he adelantado 10 minutos, que habré de esperar a los puntuales "Erjezú" y "Lagus". Rápidamente me paso a su coche (abandonando al ZX, a quién ya hemos tasado y queda poco...) y sin más nos dirigimos a Navacerrada. Entre animosa charla sobre planes de geriátrico nos sumimos en la espesa niebla, "que no, que es lluvia". Aparcamos y salimos entre niebla, viento y frío, subiendo hacia la Bola del Mundo, seguimos la huella de la Oruga que por cierto nos da un pequeño susto al aparecerse por detrás a pocos metros. Calzamos crampones en Bola, y decidimos aventurarnos casi a tientas, buscando huellas e hitos. Primer descenso para volver a subir hacia Valdemartín. El suelo es puro hielo y cuesta la cuesta. Vuelta a descender y nuevo ascenso hacia Cabeza de Hierro Menor. Pequeño descenso para afrontar la Mayor.

Al descender de la Cabeza de Hierro Mayor, erramos un poco y gracias que "Dios nos vino a ver". Se abrió un claro y pudimos ver que nos desviamos. Remontada hacia el sur para volver a coger la cuerda. Cerca ya de Asómate de Hoyos, por fin dejamos atrás la niebla que aún se cierne más arriba. Al fin comemos y bebemos. Desprendidos ya de los incómodos crampones, pese a que a tramos deberíamos haberlos puesto otra vez pudimos disfrutar un rato como niños tirándonos por la nieve y jugando a escalar pendientes más acentuadas (siempre con fácil y no traumática frenada...). Sorteando Bailanderos vimos sobrevolar al helicóptero. Bajamos hasta la Morcuera sin más. 8 horas desde la partida.

Rostro sonriente, brillo en los ojos, el corazón en Calanda. Vamos a comenzar. Navacerrada, 9 H. Conversación de amigos, anécdotas, chistes y bromas. Tres amigos. Alto de Guarramillas, 10 H. Acariciados por la niebla. Compañera, imprevisible montaña coquetea con nosotros. Valdemartín, 11 H. Provocadora, barre su dominio de intrusos, no cedemos. Transparente frío que blanquea tres cimbreantes figuras. Cabezas de Hierro, 12 H. Músculos rabiosos apenas contenidos se desbocan en lo desconocido, nos reconocemos en las tinieblas, montañeros al fin. Collado de la Peña de los Vaqueros. Perdidos, no importa la hora. Consejo en el Oráculo, los dioses resplandecen. Rostros dorados, el Norte vuelve a nuestros pies. Loma del Pandasco, 13,30 H. Orgía de colores, recuperados nombres Milaneras, Torres, Los Cestos, todo brota en voluptuosa primavera. As¢mate de Hoyos, 15 H. Al Oeste Invisible Peñalara, previsible la tragedia. Hasta así sólo la alegría es nuestra permanente compa¤era. Bailanderos, 16 H. Amantes satisfechos, despedida sin adioses. La Morcuera, 17 H. La Montaña, siempre.

Salud, Lagus.

domingo, 14 de diciembre de 2003

Peñalara Los Claveles

Travesía Peñalara y Los Claveles. 14 de diciembre. Cierto que va a ser difícil encontrar un fin de semana en diciembre con el tiempo tan precioso, y yo que no puedo salir el sábado con Alberto y compañía por estar convaleciente de mi tempranera gripe. Tan cierto es, que apenas pude soportar mirar por la ventana el sábado...

Pero el domingo, el domingo puse el despertador a las 5:45h y seguí las huellas dejadas el día anterior por los compañeros. A pesar de ser un poco imprudente, a las 7:30h salía ya del helado parking de Cotos hacia Peñalara. Al llegar a la altura del desvío para el refugio Giner tiré hacia el valle que quedaba a su izquerda, para subir a derecho por la pala nevada. Arriba el paisaje me impresionó. Segovia aparecía teñida de un helador azul oscuro, el viento soplaba con fuerza y las nubes, entonces por debajo, se movían como una plaga. A un lado el sol, al otro las tinieblas. Llegando a Peñalara (9:15h) las nubes traspasaban el cordal y se rizaban para desaparecer diluyéndose en la calidez de la vertiente madrileña. Momento de tirar una foto. En la cima me topé con la primera persona que vi durante la jornada. Sin más me encaminé hacia los claveles que para crestear obligan por prudencia a calzar los crampones, y sin apenas descanso bajé hacia la laguna de los pájaros.


Es el momento ahora de cambiar crampones por raquetas y proseguí sin perder altura para más tarde caer sobre la laguna de peñalara. Impresionante la cantidad de gente que a esa hora subía por las distintas canales que desde aquí ascienden hacia Peñalara (hasta entonces no me había vuelto a topar más que con un par de reducidos grupos de montañeros). Subí al refugio y de ahí a Cotos. A las 11:30h en el coche y a las 12:45 h en la ducha de casa... Uno de los mejores días de montaña de mi historia... pese a la soledaz, o quizás gracias a ello. A refugio del viento temperatura agradable. Hasta pasadas las 10 de la mañana no se estabilizó el tiempo y venció el sol. Presencié la batalla matutina del meteoro...