Collado del Miradero o de Prao Poyos o Carabina (1878m). 26 de enero. 15 minutos antes de las 10:00 de la mañana hemos cruzado frente a la caseta de entrada a Pedriza Chus, Sauqui, Cristina y yo.
Nos hemos adelantado y esperamos a que Luis, Angel y Jana sigan nuestras indicaciones telefónicas para llegar, una vez se han equivocado y han pasado por el Tranco. Mientras llegan también MªÁngeles y Rafa. En el último momento aparecen Fátima y Juán, pero no nos acompañarán por tener que esperar a su prima. Desde Canto Cochino partimos una vez presentados unos a otros, con buen humor y buen tiempo. Otra vez la tan recurrida y concurrida Autopista de Pedriza nos ve pasar, menos mal que aún no cobran peaje.
Pasamos frente al refugio Giner y continuamos al frente. También dejamos atrás el desvío hacia el collado de la Romera, con la variante al Puente del Pollo. Esta parte ya es terreno desconocido para mi. Seguimos sin dificultad el sendero. A un montañero que nos adelanta se le cae un cordino que le llevo hasta volver a encontrarle en lo alto del collado. Allí se lo devuelvo, y sin duda se le pasa el pequeño disgusto de la pérdida. Poco a poco vamos ganando metros y la nieve también gana terreno a las rocas, tierra, jaras...
Rafa descubre que ir en cabeza tiene sus ventajas; te adelantas ligeramente, paras a esperar y descansas hasta que el grupo se vuelve a unir, y entonces reanudas la marcha...
A pocos metros para llegar al collado del Miradero se oye resoplar el viento con fuerza. El bosque a nuestro alrededor está muy dañado por las fuertes ráfagas que sin duda aquí se han soportado. Parece que hasta las rocas se mueven bajo el azote del viento. Nos abrigamos y pienso incluso en sacar la cuerda... Salimos al collado y nos inclinamos frente al aire. A duras penas nos parapetamos tras una gran roca. Allí nos colacamos guantes, polainas,... Tomamos unos pistachos y pese a que nos hubiese gustado comer la famosa "sensación térmica" (producto de la baja temperatura unida al fuerte viento) nos obliga a buscar mejor acomodo. Salimos de nuevo al viento, conscientes de que hasta Tres Cestos no encontraremos refugio. La ventisca se cierne sobre Cuerda Larga y las nubes nos sobrepasan (aún muy por encima) a gran velocidad. Pasamos la cuerda de las Milaneras y unos metros después de flanquear Tres Cestos, sobre unas aéreas rocas nos detenemos a comer.
Las vistas desde aquí son excelentes y estamos algo protegidos del aire. Eso sí, hay que tener cuidado al moverse por allí.
Frente a nosotros está el pequeño puente de roca que en una postal descubrí enmarcando el Refugio Giner. Arriesgo trepando entre grandes bloques para dar con el punto de mira exacto, y como no, hago mi foto. Echo de menos un zoom... La comida reaviva el buen humor reinante. Tras dar buena cuenta del alimento nos preparamos para afrontar las destrepadas mas "entretenidas" de la ruta. No hace falta echar mano de la cuerda y todos pasamos sin dificultad. Intento encontrar ruta hacia el Puente del Pollo (reconozco una de sus rocas muy cerquita a nuestra izquierda) pero prefiero no arriesgar al grupo. Me relajo en las labores de guía y pronto nos vemos en el camino que se dirige al collado del Cabrón. No estaba previsto, pero tampoco importa por haber ido a un ritmo lo suficientemente agil como para permitirnos alargar la caminata. En el collado del Cabrón optamos también por continuar cresteando por Cancho de los Muertos... En buena hora. El caso es que erramos un par de veces con el sendero y mi reputación se ve dañada;0) Pese a todo damos con el buen camino y llegamos al chiringo de Canto Cochino... Latas a 1'80! Todos prometen que volverán a unirse a nuestras aventuras... El tiempo lo dirá.
domingo, 26 de enero de 2003
sábado, 18 de enero de 2003
Peñalara - Risco de Los Pájaros - Los Claveles
Peñalara (2428m)-Risco de Los Pájaros (2387m)-Los Claveles (2264m). 18 de enero de 2003. A las 6:30h de la mañana en casa de Alberto... Jesús se presenta con el coche hasta arriba! Sube a su hijo y otros tres amigos a esquiar. Nos pasan algunas tablas y partimos hacia Valdesquí para intentar evitar las retenciones (los madrileños salen en masa a esquiar). Pasadas las 8, aún es denoche, parto junto con Alberto y Jesús de Cotos en dirección a Peñalara. Se aproxima una borrasca y pretendemos evitarla. Por lo pronto el amanecer se presenta fabuloso. Afrontamos las lomas de las dos hermanas y al detenernos a descansar nos fijamos como a nuestras espaldas nos siguen riadas de montañeros. Calzo las raquetas. Alberto, sus botas (o más bien las de su hijo) de siempre... con la suela lisa. Esta es su primera experiencia en montaña invernal. Como siempre, nos marca un alto ritmo ayudándose con los bastones. Arriba hace bastante más frío y por un momento nos sobrepasa una nube que nos envuelve. Llegamos a la cima de Peñalara en 1 hora 45 min, creo, y allí hacemos fotos y nos ponemos los crampones.Pega el aire y se nos hielan las manos. Pese a todo Jesús evita los guantes, se está curtiendo... En dirección a la cresta de Pájaros y Claveles , a Alberto se le escapan de las botas los crampones. Los guardamos y nos encordamos. Jesús abre camino, le sigue Alberto y cierro yo. La cresta está entretenidísima.Disfruto pasando por esta zona comprometida... creo que Alberto tampoco lo pasa mal, le presto el piolet. Pronto llegamos a la cima de Claveles, donde nos fotografiamos junto a la helada virgen, ¿o es el Risco de los Pájaros? No se cual va primero. Continuamos la marcha. Jesús nos ha mostrado por donde cayó hace años para destrozarse la cara, mano... Y su amigo se partió un par de huesos. Comprobamos que no han quedado traumas. El descenso final hacia la laguna de los Pájaros se empina. Más fotos como muestra de nuestra bonita travesía.Nos queda poquito para llegar a la laguna de los Pájaros, completamente helada, y descansamos a media ladera disfrutando de la marcha. Picamos algo. el viendo hace volar un par de bolsas en círculos, además de mi guante. Corro y lo atrapo. Solo escapa una bolsa. Nos desencordamos y descendemos a la laguna. Hace ilusión pisar sobre la capa de hielo... y romperla. Hago un agujero a golpes de piolet para comprobar que el grosor de la capa es de unos 20 cm. Alberto se cala un pié para hacernos ver que en los bordes de la laguna el hielo no tiene tanto espesor... Cambio crampones por raquetas e iniciamos el regreso. Alberto comenta que podríamos parar junto alguna roca para comer algo. Me sorprende, a sabiendas que Alberto nunca necesita comer ni beber... Es curioso lo complicado que parece ser siempre eso de elegir un sitio y un momento para detener la marcha y comer... Alberto lo comenta por tercera vez, ya en la laguna nos insinuó que deberíamos parar más tarde.Nos decidimos por una roca cubierta de verdín y sacamos las viandas. Pronto descubrimos el por qué de su insistencia. Se ha traido una botella de vino! De la que enseguida damos buena cuenta. Un par de traveseros dudan de forma evidente si aceptar nuestra invitación a probar el vino. Durante la travesía por las crestas nos ha nevado a ratos, pero cuando partimos de nuestro último descanso, es lluvia lo que nos cala. Sin detenernos ya subimos el último repecho, cruzamos en diagonal (sin perder mucha altura) para alcanzar el sendero que baja por la dorsal directamente hacia el cruce sobre el río que riega la laguna de Peñalara. Aquí si que nos empezamos a cruzar con gente que ante el empeoramiento del tiempo se dan la vuelta. Cotos es un parque de atracciones. Decenas de trineos por sus laderas. Nos hacemos fotos en uno de ellos, que nos prestan. Debió ser entonces cuando Alberto perdió un guante...Una verdadera lástima, habida cuenta de que estos si que le mantenían las manos calientes, y son un regalo muy reciente, de estas mismas navidades. A esto hay que sumarle que esta mañana también echó en falta el teléfono. A las 15:00 estamos en los coches, calados hasta los huesos, pero no hace frío (6ºC). Contentos con nuestra jornada, y con ciertas ganas de siesta. Duro retorno a la realidad al encontrarnos con retenciones de entrada a Madrid por la carretera de la Coruña.
sábado, 4 de enero de 2003
Las Tuerces y el Castillo de Gama
Las Tuerces (1095) y el Castillo de Gama (1098). 4 de enero de 2003. 7:45 h de la mañana, suena el despertador. Cristina y Daniel se acaban de levantar y observo por la ventana como Santander al fin ha sido tomado por una borrasca en condiciones, llueve a jarros! Temiendo que el teléfono empezará a sonar en breve para que la gente se vaya dando de baja desayunamos. Pasan los minutos y nos aproximamos a las 9:00 (hora en que hemos quedado para ir de excursión cerca de Llanes, a la Peña Blanca) y únicamente Olga y Barbi han telefoneado para avisar de que no vienen, así que me pongo a cortar Jamón, Queso, Chorizo, ...Nos juntamos Chus, Félix, Oscar, Cristina y yo en el portal mientras vemos como llueve sin parar. Poco a poco afrontamos la cuestión clave; ¿qué hacemos? Está claro que cerca de la costa debe estar lloviendo mucho, y dado que Tximixt (con quien íbamos a quedar en Llanes) ya no viene, comenzamos a sugerir otros itinerarios. Tenía ganas de conocer las Tuerces y allá que nos vamos. Está próximo a Aguilar, ya en Palencia, y aquí el tiempo es más estable. Desde Villaescusa de las Torres pronto nos internamos en el monumento Natural de las Tuerces (producto de la erosión y disolución kárstica). Alcanzamos la Mesa (1095m) y tiramos algunas fotos. Escalamos aferrados a los tres clavos de hierro hasta la cruz.Todos lo hacemos excepto Félix que se deja vencer por el vértigo. Tomamos la pista que nos lleva hasta el castillo de Gama y nos encaramamos a todos sus recovecos.Estamos pensando en quedarnos aquí a comer, cuando nos caen algunas gotas. Decidimos bajar al pórtico de la iglesia de Gama y Oscar y yo corremos para evitar mojarnos. Al poco llegan los demás bajo el chaparrón. Compartimos comida y echamos unas risas. Deja de llover y salimos a la carretera, para ver el enésimo arcoiris que se forma durante esta jornada. Pasamos el km 2 de la carretera y dejamos atrás el desvío, lo que nos hace retroceder para retomarlo y llegar tranquilamente de vuelta a Villaescusa. Pronto pasamos Reinosa y nos sumimos en la borrasca que cubre con lluvia incesante toda la provincia Cántabra
jueves, 2 de enero de 2003
El Pico San Vicente
El Pico San Vicente (957m). Apenas hace tres díastrepaba por la parte alta de este mismo macizo calizo que es la sierra del Hornijo, en la Porra de Mortillano. Y ahora estoy al otro extremo de esta sierra (este) subiendo al pico de San Vicente desde Manzaneda. Subo con Cristina a esta atalaya que preside Ramales. La cara sur, por la que subimos, se presenta mucho más asequible que la norte y es entretenido caminar por un sendero poco marcado que nos evita las zonas mas engorrosas del lapiaz. Dos horas y media nos ha llevado estrenarnos en este 2003 reciente (2 de enero).Hemos vuelto a esquivar el mal tiempo. En la cima contemplo lejana la cima de Mortillano, además de otros muchos montes con sus muchos recuerdos; Peña Cabarga, Buciero, Candina, Cerredo, Pico de las Nieves, Zalama, Los Tornos, Imunia y Peña Lusa, El Mullir, la sierra del Hornijo,... Todos me han visto pasar. Ya solo me restan 8, de los 50, para acabar con los propuestos en este libro guía que sigo, el primero de la saga de Fernando Obregón. Descendemos tranquilamente y sobre nuestras cabezas llegamos a contar 30 buitres sobrevolando.
lunes, 30 de diciembre de 2002
La Porra de Mortillano
La Porra de Mortillano (1415m) desde Rocías. Se acerca el fin de este año 2002 (30 de diciembre) y en Santander la temperatura aguanta y el tiempo... está algo revuelto. Pero nos atrevemos con esta dura cuesta que supone subir a la porra de Mortillano 'a derecho'.Casi 1000 metros de desnivel por empinada ladera sin sendero alguno. A las 8 recojo a Sonia y a las 9:15h ya caminamos hacia la empinada y herbosa cuesta. Un lugareño nos avisa de que las rachas de viento por la cima deben ser muy fuertes, pero no nos amedrentamos. A buen ritmo doblamos el espinazo de la montaña sobre el Asón y frente a la peña lavalle (donde está la entrada a la sima Cueto-Coventosa). Aún nos queda la mitad de desnivel y se hace incómodo. Alcanzamos la zona de los Porros de Mortillano, viendo a nuestra izquierda Peña Rocías, cuando el viento arrecia y trae las primeras gotas de agua que hacen el recorrido por lapiaz que nos queda bastante peligroso. Con sumo cuidado atravesamos este laberinto de rocas sorteando los pasos más arriesgados y sin poder evitar en un par de ocasiones trepar por las afiladas aristas con profundas grietas a ambos lados. Finalmente alcanzamos la cumbre del Porro de Mortillano y sin tiempo para mucho más (el tiempo empeora y las nubes comienzan a impedirnos ver por donde caminar más cómodamente) hacemos la foto de turno y emprendemos el regreso. La niebla nos cubre por momentos pero conseguimos salvar la parte más peligrosa del lapiaz.Aprovechamos que la niebla respeta la ladera por la que ascendimos para bajar lo más posible. Una vez asegurado el camino de regreso, en el límite de la claridad con las nieblas, nos sentamos a comer. Tardamos 3 horas en subir, supuestamente deberíamos emplear 8 en total (con la bajada) y las reducimos a 6 (incluyendo parada). Aún nos resta bastante bajada, tortuosa para las rodillas y tobillos dada la pendiente y la alta y resbaladiza hierba (tumbada tras haber soportado el peso de la nieve) que la cubre. Los pies agradecen pisar por fin terreno más horizontal, hemos llegado al coche. Saludamos al lugareño, quien nos responde con una sonrisa. Sin duda pensaría momentos antes en nosotros, cuando el tiempo empeoraba. Al poco de llegar a Santander la borrasca descarga con fuerza. Esto si que es aprovechar un día de invierno. Esta será la excursión con que despido este no demasiado bondadoso 2002.
domingo, 29 de diciembre de 2002
Nava y el Jorcau del Cuernu
29 de diciembre de 2002. Nava y el Jorcau del Cuernu (976m). Ascensión desde Cáraves. Con Chus, David, Félix, Jana y Luis, decidimos sobre la marcha la ruta a completar en este último domingo del año. Nos decidimos por un magnifico mirador sobre los Picos. Desde el pueblo de Cáraves ascendemos en diagonal de forma continuada pasando por una, dos y tres cabañas. El grupo tiene reciente en sus memorias la película del Señor de los Anillos (Las dos Torres) y jugamos a reconocer sobre el terreno algunos de los parajes y personajes... Nos alzamos varios centenares de metros sobre el Cares y podemos disfrutar de estupendas vistas sobre Samelar, Naranjo, ...Contemplamos un momento las cabañas de la Nava y tras un breve descanso afrontamos la última cuesta (algo más empinada) que variando de dirección nos llevará al punto más alto de esta pequeña sierra. Pasamos junto a una enorme cueva y alcanzamos el vértice geodésico del Pico del Jorcau. Al fin podemos comer tranquilamente y tras el bocata y picoteo disfruto de un chocolate hirviendo, gentileza de David que se ha subido un termo. Mientras tanto Chus toma fotos panorámicas y el resto hace siesta. Es increíble la buena temperatura que hace y nos sobra ropa al descender, sin prisas, pues esta ruta se anda en menos tiempo del previsto en principio.
domingo, 22 de diciembre de 2002
Puente del Pollo
Majada de Quila y Puente del Pollo (Pedriza). Sorprendentemente precioso día, primero de la estación invernal de este 2002 a punto de finalizar. El domingo 22 de diciembre nos juntamos en Canto Cochino Alberto, Jesús, Rafa, MªÁngeles, Cristina y yo, bajo una densa y fría niebla que cubre toda la provincia madrileña. Tomamos la autopista de la pedriza y a buén ritmo pronto sobrepasamos el límite vertical de la niebla pudiendo empezar a adivinar la Peña del Yelmo, Collado de la Dehesilla, de la Ventana, el Pájaro, ... Siempre hay quien duda que no se le esté tomando el pelo al asignar tan curiosos nombres a estas no menos curiosas piedras, para muchos irreconocibles. Alcanzamos la zona de los Llanillos y su cruze. Tomamos el sendero a la izquierda que nos conduce en dirección al collado de la Romera. Rafa escucha con ilusión en su pequeña radio los números premiados en el sorteo de la Lotería. Como siempre, no nos toca, pero "ha estado muy repartido, entre gente humilde, y además, qué coño, lo que importa es la salud".
Mucho antes de alcanzar el collado nos desviamos por un sendero poco marcado a la izquierda que nos conduce a una zona de rocas entre las que observamos una pequeña oquedad protegida con un pequeño muro de piedras a la que decidimos reconocer como la majada de Quila. Buen lugar para hacer un descanso y tomar los primeros cacahuetes, chocolate, agua,... Volvemos al sendero que abandonamos para subir de nuevo en dirección al collado. Nuevo cruze, este ya mejor señalizado, sobre una piedra flecha a la derecha y "Pollo" tatuado. Lo tomamos sin vacilar y tras un entretenido tramo Jesús y MªÁngeles nos avisan de la visión del puente del Pollo. Espectacular, como lo recordaba del año anterior. Ya en su base nos dejamos acariciar por el sol bajo este curioso arco. Confiamos en la adherencia de las suelas de nuestras botas mientras ascendemos por el agujero. Jesús ha cargado con su vieja cuerda de 60 metros (y unos cuantos kilos) y la saca para dar aún más confianza a Alberto, quién pronto comenzará a "soltarse". Mientras el grupo trepa a lo alto del puente del pollo yo espero pacientemente con la cámara bien armada sobre el trípode. Casi repetiré idéntica instantánea... que la otra vez. Una vez arriba, disparo, varias veces, varias perspectivas, veremos qué calidad me da mi nueva máquina al compararla con la antigua Yashica. Trepo y me uno al grupo.
Rafa emocionado, Cristina confiada, MªÁngeles contenta, Jesús ocupado en desenredar la cuerda, Alberto abraza la roca, aquí si se
siente el vértigo. Descendemos haciendo uso de la cuerda y nos divertimos con cada tropiezo. Nuevas instantáneas. Otro rato bajo el puente. Cara al sol cual lagartijas y dando buena cuenta del embutido y queso que compartimos. Tras el aperitivo volvemos al sendero y esta vez si lo seguimos hasta el collado de la Romera. Nos asomamos a ver "nuestra zona de bici", desde el todavía arrollo de Manzanares, hasta la Nava (muy por encima del nivel en que nos encontramos) y el collado de los cazadores, en el que ayer mismo estuvimos pasando un rato de frío mientras esperábamos a Javi...
Vemos cabras encaramadas y perfiladas con las rocas, algunos buitres sobrevuelan por encima del extensísimo mar de nubes que cubre la capital. No se nos ocurre otra cosa mejor que hacer que estar donde estamos. Yo estoy particularmente contento de que también Cristina me acompañe esta vez.
Se que es uno de esos días que crean afición. Carro del Diablo, la Campana, El Pajarito, la Vela. Alcanzamos el collado del Cabrón (antes Generalísimo) y alargamos las zancadas camino de la autopista de la pedriza. Otra vez nos sumimos en la niebla no sin antes echar un último vistazo a las soleadas cumbres del circo. El refugio Giner esta a punto de ser devorado por la neblina. Canto Cochino, cocacolas para todos e incluso Ferrero Roché. A las 15:45h estaremos de nuevo en Madrid, satisfechos por considerar bien aprovechado el fin de semana.
Mucho antes de alcanzar el collado nos desviamos por un sendero poco marcado a la izquierda que nos conduce a una zona de rocas entre las que observamos una pequeña oquedad protegida con un pequeño muro de piedras a la que decidimos reconocer como la majada de Quila. Buen lugar para hacer un descanso y tomar los primeros cacahuetes, chocolate, agua,... Volvemos al sendero que abandonamos para subir de nuevo en dirección al collado. Nuevo cruze, este ya mejor señalizado, sobre una piedra flecha a la derecha y "Pollo" tatuado. Lo tomamos sin vacilar y tras un entretenido tramo Jesús y MªÁngeles nos avisan de la visión del puente del Pollo. Espectacular, como lo recordaba del año anterior. Ya en su base nos dejamos acariciar por el sol bajo este curioso arco. Confiamos en la adherencia de las suelas de nuestras botas mientras ascendemos por el agujero. Jesús ha cargado con su vieja cuerda de 60 metros (y unos cuantos kilos) y la saca para dar aún más confianza a Alberto, quién pronto comenzará a "soltarse". Mientras el grupo trepa a lo alto del puente del pollo yo espero pacientemente con la cámara bien armada sobre el trípode. Casi repetiré idéntica instantánea... que la otra vez. Una vez arriba, disparo, varias veces, varias perspectivas, veremos qué calidad me da mi nueva máquina al compararla con la antigua Yashica. Trepo y me uno al grupo.
Rafa emocionado, Cristina confiada, MªÁngeles contenta, Jesús ocupado en desenredar la cuerda, Alberto abraza la roca, aquí si se
siente el vértigo. Descendemos haciendo uso de la cuerda y nos divertimos con cada tropiezo. Nuevas instantáneas. Otro rato bajo el puente. Cara al sol cual lagartijas y dando buena cuenta del embutido y queso que compartimos. Tras el aperitivo volvemos al sendero y esta vez si lo seguimos hasta el collado de la Romera. Nos asomamos a ver "nuestra zona de bici", desde el todavía arrollo de Manzanares, hasta la Nava (muy por encima del nivel en que nos encontramos) y el collado de los cazadores, en el que ayer mismo estuvimos pasando un rato de frío mientras esperábamos a Javi...
Vemos cabras encaramadas y perfiladas con las rocas, algunos buitres sobrevuelan por encima del extensísimo mar de nubes que cubre la capital. No se nos ocurre otra cosa mejor que hacer que estar donde estamos. Yo estoy particularmente contento de que también Cristina me acompañe esta vez.
Se que es uno de esos días que crean afición. Carro del Diablo, la Campana, El Pajarito, la Vela. Alcanzamos el collado del Cabrón (antes Generalísimo) y alargamos las zancadas camino de la autopista de la pedriza. Otra vez nos sumimos en la niebla no sin antes echar un último vistazo a las soleadas cumbres del circo. El refugio Giner esta a punto de ser devorado por la neblina. Canto Cochino, cocacolas para todos e incluso Ferrero Roché. A las 15:45h estaremos de nuevo en Madrid, satisfechos por considerar bien aprovechado el fin de semana.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)