sábado, 2 de febrero de 2002

Al Ocejón, desde Almiruete

Ocejón desde Almiruete. 2 de febrero. Segunda incursión en la zona...

esta vez pretendemos ascender el Ocejón sin amedrentarnos... Tanto es así que para hacerlo más difícil todavía, saldremos desde Almiruete, lo cual supondrá una dura jornada... El grupo esta vez si que es numeroso. A los "asiduos" se suman esta vez algunos novatos, lo cual provoca a los inicios de la excursión un montón de amigables charlas. Y en mi caso, la dificultaz es aún mayor si cabe, debido a que porto a mis espaldas la "mochila portabebés", y no precisamente vacia. Y eso que tiempo a me prometí no volver a ejercer de burro de carga... Pero la carne es débil, y ante la posibilidad de una bonita jornada en compañía de mujer e hijo, además de muchos nuevos amigos, ... ¿Qué importancia tiene el dolor de espalda?

El caso es que partimos por un duro cortafuegos, tras el que sigue una larga travesía. En el camino ya empiezan a quedarse algunos. Al final, alpina ascensión al Ocejón, que culmina mas o menos la mitad del grupo. Daniel entre nosotros. El descenso se hace tan largo que de noche tenemos que bajar el comentado cortafuegos. A tientas besamos el suelo. Dura jornada, muchos tardarán en volver a hacer excursiones...

viernes, 18 de enero de 2002

Peñalara - Claveles

Peñalara (2428m)-Risco de Los Pájaros (2387m)-Los Claveles (2264m). 18 de enero de 2003. A las 6:30h de la mañana en casa de Alberto... Jesús se presenta con el coche hasta arriba! Sube a su hijo y otros tres amigos a esquiar. Nos pasan algunas tablas y partimos hacia Valdesquí para intentar evitar las retenciones (los madrileños salen en masa a esquiar). Pasadas las 8, aún es denoche, parto junto con Alberto y Jesús de Cotos en dirección a Peñalara. Se aproxima una borrasca y pretendemos evitarla. Por lo pronto el amanecer se presenta fabuloso. Afrontamos las lomas de las dos hermanas y al detenernos a descansar nos fijamos como a nuestras espaldas nos siguen riadas de montañeros. Calzo las raquetas. Alberto, sus botas (o más bien las de su hijo) de siempre... con la suela lisa. Esta es su primera experiencia en montaña invernal. Como siempre, nos marca un alto ritmo ayudándose con los bastones. Arriba hace bastante más frío y por un momento nos sobrepasa una nube que nos envuelve. Llegamos a la cima de Peñalara en 1 hora 45 min, creo, y allí hacemos fotos y nos ponemos los crampones.

Pega el aire y se nos hielan las manos. Pese a todo Jesús evita los guantes, se está curtiendo... En dirección a la cresta de Pájaros y Claveles , a Alberto se le escapan de las botas los crampones. Los guardamos y nos encordamos. Jesús abre camino, le sigue Alberto y cierro yo. La cresta está entretenidísima.

Disfruto pasando por esta zona comprometida... creo que Alberto tampoco lo pasa mal, le presto el piolet. Pronto llegamos a la cima de Claveles, donde nos fotografiamos junto a la helada virgen, ¿o es el Risco de los Pájaros? No se cual va primero. Continuamos la marcha. Jesús nos ha mostrado por donde cayó hace años para destrozarse la cara, mano... Y su amigo se partió un par de huesos. Comprobamos que no han quedado traumas. El descenso final hacia la laguna de los Pájaros se empina. Más fotos como muestra de nuestra bonita travesía.

Nos queda poquito para llegar a la laguna de los Pájaros, completamente helada, y descansamos a media ladera disfrutando de la marcha. Picamos algo. el viendo hace volar un par de bolsas en círculos, además de mi guante. Corro y lo atrapo. Solo escapa una bolsa. Nos desencordamos y descendemos a la laguna. Hace ilusión pisar sobre la capa de hielo... y romperla. Hago un agujero a golpes de piolet para comprobar que el grosor de la capa es de unos 20 cm. Alberto se cala un pié para hacernos ver que en los bordes de la laguna el hielo no tiene tanto espesor... Cambio crampones por raquetas e iniciamos el regreso. Alberto comenta que podríamos parar junto alguna roca para comer algo. Me sorprende, a sabiendas que Alberto nunca necesita comer ni beber... Es curioso lo complicado que parece ser siempre eso de elegir un sitio y un momento para detener la marcha y comer... Alberto lo comenta por tercera vez, ya en la laguna nos insinuó que deberíamos parar más tarde.

Nos decidimos por una roca cubierta de verdín y sacamos las viandas. Pronto descubrimos el por qué de su insistencia. Se ha traido una botella de vino! De la que enseguida damos buena cuenta. Un par de traveseros dudan de forma evidente si aceptar nuestra invitación a probar el vino. Durante la travesía por las crestas nos ha nevado a ratos, pero cuando partimos de nuestro último descanso, es lluvia lo que nos cala. Sin detenernos ya subimos el último repecho, cruzamos en diagonal (sin perder mucha altura) para alcanzar el sendero que baja por la dorsal directamente hacia el cruce sobre el río que riega la laguna de Peñalara. Aquí si que nos empezamos a cruzar con gente que ante el empeoramiento del tiempo se dan la vuelta. Cotos es un parque de atracciones. Decenas de trineos por sus laderas. Nos hacemos fotos en uno de ellos, que nos prestan. Debió ser entonces cuando Alberto perdió un guante...

Una verdadera lástima, habida cuenta de que estos si que le mantenían las manos calientes, y son un regalo muy reciente, de estas mismas navidades. A esto hay que sumarle que esta mañana también echó en falta el teléfono. A las 15:00 estamos en los coches, calados hasta los huesos, pero no hace frío (6ºC). Contentos con nuestra jornada, y con ciertas ganas de siesta. Duro retorno a la realidad al encontrarnos con retenciones de entrada a Madrid por la carretera de la Coruña.

domingo, 2 de septiembre de 2001

Daniel sube al Anayet con dos años

Pico de Anayet (2545m) y Vértice de Anayet (2559m). Al fin nos tomamos nuestras vacaciones. Esta vez hemos decidido pasar una semana en Pirineos y la siguiente nos iremos a Fuerteventura y Lanzarote (Montaña y Playa). El 2 de septiembre de 2001 para poder ascender al Anayet, del que tengo muy buenas referencias, me toca portar a Daniel. Cristina nos sigue dejando atrás la estación de Formigal y su degradado entorno. Pronto nos olvidamos de esta degradación y nos sumimos en un paisaje precioso. Alcanzamos los Ibones de Anayet y subimos al collado entre el Pico y el Vértice. Trepamos a la cima del resto volcánico que es el Pico Anayet despertando la preocupación y admiración de algunos que también suben, al ver estos que llevo a Daniel a mis espaldas y por tener que pasar una zona provista de cadenas. Arriba nos piden permiso para fotografiar a Daniel, pocos niños con su edad habrán pisado esta cima. Bajamos al collado y Cristina se queda un rato con Daniel mientras subo al Vértice de Anayet, algo más alto que el Pico pero de menor belleza. Aunque la "foto" desde aquí es bonita. Al fondo está el Midi D'Ossau. Bajaremos a Formigal , y en el camping de Escarrilla se nos unirá Félix, que viene de Santander.

domingo, 19 de agosto de 2001

BTT Cantabria de Sur a Norte

Cantabria de sur a norte en BTT. El 19 de agosto de 2001 me doy "la gran paliza". En compañía de tres intrépidos de las dos ruedas a los que me uno en Santander para llevar a cabo esta ruta, recorro los 84 Km marcados por el cuentakilómetros de mi bici desde la estación de ferrocarril de Reinosa hasta el coche, dejado bien tempranito en Muriedas. Temprano hace fresco y el día no terminará de acompañar. En las subidas en seguida nota mi buen estado de forma y en las bajadas... a duras penas puedo seguir a mis compañeros. Gran parte del recorrido es monte a través y ellos son más osados además de estar más acostumbrados a las piedras sueltas del norte. Pantano de Alsa (pinchazo), Cildá, portillón, ... nos tiramos hacia Puente Viesgo y tomamos el trazado más cómodo por Cayón hacia Astillero y Muriedas. Al final se hacen sentir los Kilómetros... Una gozada echarse a las espaldas también este trazado... aunque demasiado rebuscado para mi gusto.

sábado, 9 de junio de 2001

Naranjo de Bulnes - Top

Pico Urriellu (2551m). Un sueño que se hace realidad! 9 de junio de 2001. El día anterior estaba en Madrid y desde allí nos trasladamos a Santander. Llegar, descansar un poquito y en ruta con Javier y Oter hacia el Collado de Pandébano. Dormimos junto al coche en la tienda y muy tempranito nos desperazamos y en solitario subimos hasta el pié de la Directa de los Martínez al Naranjo. El tiempo no es estable, viento, nubes, sol, frío, calor,... Desde abajo la vista de lo que tenemos que escalar es tremanda. Pese a todo venimos decididos y Javier abre el primer largo, que sabemos que es el que presenta la mayor dificultad (al principio), siempre claro que sepamos acertar con la ruta... Le sigue Oter y yo por último con la mochila a espaldas cargada con agua, comida, algo de ropa (chubasquero no más), y la pesada cuerda para el descenso. Esta carga me echa para atrás cuando afronto los primeros pasos... me pregunto si seré capaz de llegar arriba. Tengo que serlo, porque lo estoy deseando y es a lo que he venido. Nos reunimos en la primera "reunión" y continua Javier abriendo vía, después de haber tenido que sufrir a mitad de largo la primera granizada que pronto se secó. Nos volverían a caer otro par más de granizadas a lo largo de los tres largos siguientes, pero teníamos claro que mientras se secase la roca continuaríamos. Los momentos en la reunión, mientras Javier abría y sentíamos la precariedad y larga distancia entre los seguros... se hacían tensos. No podía impedir gritarle de cuando en cuando para procurar que "metiese lo que pudiera, cuanto más mejor", pese a que esto no hacía más que ponerle también a el nervioso. Creo que fue durante el tercer largo que pasó un rato complicado al no acertar con la reunión...

Dejo parte de la carga en una reunión, no podría con tanto peso, y les sigo con la cuerda y chubasquero en la mochila. Tras el último largo nos encordamos para caminar con cuidado en dirección al precario collado de la cresta de cima. Entonces, pese al mal tiempo que se estaba avecinando, sabía que lo habíamos logrado, que había subido al Naranjo, algo que a duras penas me había atrevido a soñar. En la cima nos esperaba la santuca... y nada más. La niebla envuelve todo y no podemos disfrutar del paisaje... pero qué importa! Descendemos a ratos descalzos, los pies de gato aprietan, y pronto empezamos a rapelar aunque no lo suficientemente temprano como para evitar que durante el descenso no cese la lluvia. Recuperar las cuerdas e intentar ordenarlas en cada reunión se hace duro y se me cargan los hombros... Oter ha decidido que está muy cansado como para echarnos una mano (luego bromeariamos con esta circunstancia, el suele comentar que lleva porteadores...) a Javier y a mí en esta tarea.

Recuperamos los objetos desperdigados por la vía y ya en suelo firme y contentos nos dirigimos a Pandébano. La paliza total nos ha llevado 13 horas seguiditas. 4 horas echamos en la pared para el ascenso, parte de este tiempo esperando a que pasasen las granizadas, y rapelamos en 2 horas y media.

domingo, 3 de junio de 2001

Daniel sube al Yelmo

El Yelmo (1716m). 3 de junio de 2001. Es la segunda vez que ascendemos Cristina y yo a esta peña. La vez anterior Daniel iba en la barriga de Cristina, en esta ocasión vá a mis espaldas. Nos acompañan Alberto y MªAngeles. En la grieta nos vamos pasando a Daniel y lo hizamos hasta arriba. Con dos años y 5 meses ya ha subido también al Yelmo... De cuando en cuando nos preguntamos si en un futuro le gustará u odiará esto de la montaña... Por el momento yo sigo llevándole, pero se acerca la temida etapa en que ni yo seré capaz de transportarle ni él querrá andar... Entonces recurriremos a la familia, y mucho me temo que Cristina dejará de acompañarme tan amenudo.

sábado, 25 de noviembre de 2000

Sant Jeroni - Montserrat

Montserrat. Sant Jeroni (1224m). 25 de noviembre de 2000. Pasamos unos días en Barcelona y, como no, salimos un día de monte para matar mi gusanillo. Con Daniel y Cristina hacemos una dura ascensión entre la vegetación devastada por anteriores tormentas desde el monasterio de Santa Cecilia al Coll de Migdia. En este alto comenzamos a ver los monolitos tan famosos de Montserrat... Ascendemos al Sant Jeroni, punto culminante de la sierra (1224m) y bajamos por el "Cami Antic" a Pla del Ocells, Placeta de Sta Ana y por el GR 172/4 (por encima del monasterio) a Santa Cecilia.