domingo, 19 de agosto de 2001
BTT Cantabria de Sur a Norte
Cantabria de sur a norte en BTT. El 19 de agosto de 2001 me doy "la gran paliza". En compañía de tres intrépidos de las dos ruedas a los que me uno en Santander para llevar a cabo esta ruta, recorro los 84 Km marcados por el cuentakilómetros de mi bici desde la estación de ferrocarril de Reinosa hasta el coche, dejado bien tempranito en Muriedas. Temprano hace fresco y el día no terminará de acompañar. En las subidas en seguida nota mi buen estado de forma y en las bajadas... a duras penas puedo seguir a mis compañeros. Gran parte del recorrido es monte a través y ellos son más osados además de estar más acostumbrados a las piedras sueltas del norte. Pantano de Alsa (pinchazo), Cildá, portillón, ... nos tiramos hacia Puente Viesgo y tomamos el trazado más cómodo por Cayón hacia Astillero y Muriedas. Al final se hacen sentir los Kilómetros... Una gozada echarse a las espaldas también este trazado... aunque demasiado rebuscado para mi gusto.
sábado, 9 de junio de 2001
Naranjo de Bulnes - Top
Pico Urriellu (2551m). Un sueño que se hace realidad! 9 de junio de 2001. El día anterior estaba en Madrid y desde allí nos trasladamos a Santander. Llegar, descansar un poquito y en ruta con Javier y Oter hacia el Collado de Pandébano. Dormimos junto al coche en la tienda y muy tempranito nos desperazamos y en solitario subimos hasta el pié de la Directa de los Martínez al Naranjo. El tiempo no es estable, viento, nubes, sol, frío, calor,... Desde abajo la vista de lo que tenemos que escalar es tremanda. Pese a todo venimos decididos y Javier abre el primer largo, que sabemos que es el que presenta la mayor dificultad (al principio), siempre claro que sepamos acertar con la ruta... Le sigue Oter y yo por último con la mochila a espaldas cargada con agua, comida, algo de ropa (chubasquero no más), y la pesada cuerda para el descenso. Esta carga me echa para atrás cuando afronto los primeros pasos... me pregunto si seré capaz de llegar arriba. Tengo que serlo, porque lo estoy deseando y es a lo que he venido. Nos reunimos en la primera "reunión" y continua Javier abriendo vía, después de haber tenido que sufrir a mitad de largo la primera granizada que pronto se secó. Nos volverían a caer otro par más de granizadas a lo largo de los tres largos siguientes, pero teníamos claro que mientras se secase la roca continuaríamos. Los momentos en la reunión, mientras Javier abría y sentíamos la precariedad y larga distancia entre los seguros... se hacían tensos. No podía impedir gritarle de cuando en cuando para procurar que "metiese lo que pudiera, cuanto más mejor", pese a que esto no hacía más que ponerle también a el nervioso. Creo que fue durante el tercer largo que pasó un rato complicado al no acertar con la reunión...
Dejo parte de la carga en una reunión, no podría con tanto peso, y les sigo con la cuerda y chubasquero en la mochila. Tras el último largo nos encordamos para caminar con cuidado en dirección al precario collado de la cresta de cima. Entonces, pese al mal tiempo que se estaba avecinando, sabía que lo habíamos logrado, que había subido al Naranjo, algo que a duras penas me había atrevido a soñar. En la cima nos esperaba la santuca... y nada más. La niebla envuelve todo y no podemos disfrutar del paisaje... pero qué importa! Descendemos a ratos descalzos, los pies de gato aprietan, y pronto empezamos a rapelar aunque no lo suficientemente temprano como para evitar que durante el descenso no cese la lluvia. Recuperar las cuerdas e intentar ordenarlas en cada reunión se hace duro y se me cargan los hombros... Oter ha decidido que está muy cansado como para echarnos una mano (luego bromeariamos con esta circunstancia, el suele comentar que lleva porteadores...) a Javier y a mí en esta tarea.
Recuperamos los objetos desperdigados por la vía y ya en suelo firme y contentos nos dirigimos a Pandébano. La paliza total nos ha llevado 13 horas seguiditas. 4 horas echamos en la pared para el ascenso, parte de este tiempo esperando a que pasasen las granizadas, y rapelamos en 2 horas y media.
Dejo parte de la carga en una reunión, no podría con tanto peso, y les sigo con la cuerda y chubasquero en la mochila. Tras el último largo nos encordamos para caminar con cuidado en dirección al precario collado de la cresta de cima. Entonces, pese al mal tiempo que se estaba avecinando, sabía que lo habíamos logrado, que había subido al Naranjo, algo que a duras penas me había atrevido a soñar. En la cima nos esperaba la santuca... y nada más. La niebla envuelve todo y no podemos disfrutar del paisaje... pero qué importa! Descendemos a ratos descalzos, los pies de gato aprietan, y pronto empezamos a rapelar aunque no lo suficientemente temprano como para evitar que durante el descenso no cese la lluvia. Recuperar las cuerdas e intentar ordenarlas en cada reunión se hace duro y se me cargan los hombros... Oter ha decidido que está muy cansado como para echarnos una mano (luego bromeariamos con esta circunstancia, el suele comentar que lleva porteadores...) a Javier y a mí en esta tarea.
Recuperamos los objetos desperdigados por la vía y ya en suelo firme y contentos nos dirigimos a Pandébano. La paliza total nos ha llevado 13 horas seguiditas. 4 horas echamos en la pared para el ascenso, parte de este tiempo esperando a que pasasen las granizadas, y rapelamos en 2 horas y media.
domingo, 3 de junio de 2001
Daniel sube al Yelmo
El Yelmo (1716m). 3 de junio de 2001. Es la segunda vez que ascendemos Cristina y yo a esta peña. La vez anterior Daniel iba en la barriga de Cristina, en esta ocasión vá a mis espaldas. Nos acompañan Alberto y MªAngeles. En la grieta nos vamos pasando a Daniel y lo hizamos hasta arriba. Con dos años y 5 meses ya ha subido también al Yelmo... De cuando en cuando nos preguntamos si en un futuro le gustará u odiará esto de la montaña... Por el momento yo sigo llevándole, pero se acerca la temida etapa en que ni yo seré capaz de transportarle ni él querrá andar... Entonces recurriremos a la familia, y mucho me temo que Cristina dejará de acompañarme tan amenudo.
sábado, 25 de noviembre de 2000
Sant Jeroni - Montserrat
Montserrat. Sant Jeroni (1224m). 25 de noviembre de 2000. Pasamos unos días en Barcelona y, como no, salimos un día de monte para matar mi gusanillo. Con Daniel y Cristina hacemos una dura ascensión entre la vegetación devastada por anteriores tormentas desde el monasterio de Santa Cecilia al Coll de Migdia. En este alto comenzamos a ver los monolitos tan famosos de Montserrat... Ascendemos al Sant Jeroni, punto culminante de la sierra (1224m) y bajamos por el "Cami Antic" a Pla del Ocells, Placeta de Sta Ana y por el GR 172/4 (por encima del monasterio) a Santa Cecilia.
domingo, 20 de agosto de 2000
Puertos de tour
"Puertos de Tour" en Pirineos. 20, 21 y 22 de agosto de 2000. El día 19 cargamos el ZX hasta arriba con las bicis, comida, tienda, sacos, ropa, etc... y sin prisas salimos de Santander con destino Argelés-Gazost. No elegimos el camino más rápido pero sí el más bonito. Bilbao, Pamplona, Jaca, Biescas, subimos el Portillón y pasamos a Francia. Empiezo a sentir ese tremenda emoción que surge de mis entrañas cuando contemplo "Grandes Espacios". Esta vez el detonante es el Pic Du Midi D'ossau. Descendemos el puerto y nos asombramos de la belleza del Col D'Aubisque en esta vertiente ascendente. Bajamos este nuevo puerto imaginándonos ya sobre las bicicletas en estas empinadas cuestas. Al fin llegamos a Argelés-Gazost donde nos instalamos en un camping. La colchometa en que íbamos a dormir "como en casa", tras haberla inflado a pulmón por no encontrar el inflador, comprobaremos durante la noche que está pinchada. Javi, con sus ??? Kilos a cada movimiento me hace sentir como si estuviera en alta mar al otro extremo de la colchoneta... El día 20 amanece con buen tiempo y al fin nos subimos en las bicicletas. Entonces sobre mi vieja y oxidada BH (decidí no traerme la bici de carretera al comprobar que esto me supondría tener que esperar a Javi, que lleva bici de montaña, más tiempo de la cuenta en cada uno de los puertos, y no me equivoqué). La carretera se comienza a empinar casi de inmediato, aunque no es demasiada la pendiente, y tranquilamente llegamos a Arrens. Aquí ya se empina más y pronto empiezo a dejar atrás a Javi al tiempo que noto que uno de mis pedales "se ha roto". No puedo imaginarme tenerme que volver así que decido continuar para arriba pese a haber perdido los rodamientos del pedal. Llego al Col du Soulour y espero. Descenso rápido, túneles y otra vez ascendiendo contra el viento en los últimos dos kilómetros que siempre "uno acaba haciendo los más duros". Arribo al col de Aubisque y respiro de este estupendo ambiente de montaña, y afición al ciclismo. Grupos de senderistas haciendo el GR, grupos de ciclistas, como aquel de vascos que llevaban una especie de carretilla tras su bici... LLega Javi. Fotos. Y otros 30 km para abajo. Sin demora nos dedicamos a intentar entendernos con el tendero de la tienda de bicicletas. Me gasto parte de mis ahorros (en Francos) en un par de pedales nuevos. Y más tarde nos acercamos a visitar el gran negocio en que se ha convertido Lourdes.
Día 21, "el gran día". El Tourmalet nos espera. Desde el camping salimos tranquilamente en dirección a Luz Sant Saveur. Poco antes de llegar al pueblo Javi empieza a comentarme que si el quiere subir tranquilamente, que si cuando tenga hambre se para, que si cuando vea una fuente se para, que si... Al llegar a Bageres estoy que no me contengo, yo por supuesto quiero subir el Tourmalet, pero es que además quiero hacerlo de una tirada y a tope. Una fuente nos separa definitivamente. En solitario asciendo los 19 Km del Tourmalet. Tampoco es para tanto, claro que he sido más bién conservador en mi exfuerzo. Realmente duro el último Km al 10,2 % y con el viento obligando a buscar el cobijo del taluz... Arriba espero; 5, 10, 15, 20, 25, ... no recuerdo los minutos. Al fin aparece Javi y le fotografío en los últimos 100 metros. Estamos a 2115 m y tomamos unas Coca-colas de las de verdad en un bar repleto de fotos de ciclistas con historia. El descenso es rapidísimo y nos sobra tiempo para visitar por la tarde en coche el puerto de Gavarnie e incluso encaramarnos caminando al Pic des Tentes desde donde se ve el circo de Gavarnie, la Brecha de Roland, el Taillón,... Esta noche entró una tremenda borrasca y nos apresuramos a cenar mientras veíamos como oscurería el cielo a marchas forzadas y se acercaban los rayos y truenos a nuestro valle. Alejamos las bicis y las amarramos a un arbol. Nos metemos en la tienda esperando evitar el contacto con el doble techo y las consecuentes gotitas... Javi comienza con sus dudas... que si tirones, que si yo mañana descanso,... Yo no quiero pensar tan siquiera en perder un día sin ascender cualquiera de los puertos que nos rodean. La mañana del 22 amanece húmeda. Aunque el límite con la niebla parece sobrepasar en pocos metros el valle... Tras un tira y afloja estoy decidido a salir y al menos intentar el Hautacam... y si acaso también el Cauterets-Pont De Espagne. Cuando casi estoy dispuesto para salir Javi se apunta... no esperaba menos. Salimos y pronto empezamos a subir. Son casi 18 km hasta arriba y pronto nos sumimos en la espesa niebla y me distancio. Llego arriba y apenas me hago una foto vuelvo a bajar. Un par de Kilómetros por debajo me uno a Javi.
Le comento que yo sigo hacia Cauterets y el me dice que le espere que me acompaña. Subo de nuevo estos dos km y bajamos juntos. Falso llano hacia Cauterets, ligera llovizna. La carretera se empina antes de llegar al pueblo y entonces Javi me dice que siga, el hará lo que pueda. Me pasa algunas barritas energéticas y tiro solo. Paso Cauterets y pese a la oscuridad no me lo pienso. Preciosa carretera, con esas uniformes revueltas,... Con las fuerzas justas llego a la tremenda esplanada del Pont De Espagne. Enorme edificio del que se supone parte un telesférico... la niebla apenas me permite imaginar lo que allí hay. Sin demora me tiro por la cuesta para abajo y pronto siento temor al estallar los truenos no muy lejos de esta zona. Comienza a llover a lo bestia y compruebo lo peligroso que se ha puesto la carretera, sobretodo con estas zapatas de "todo a cien" que calza mi bici. Llego a Cauterets bajo el diluvio y me encuentro con Javi parapetado a las puertas de un comercio. Hablamos, y tras esperar unos minutos, calados y sin esperanzas de que aquello escampase, nos lanzamos a la carretera, de vuelta. Pronto Javi se empieza a distanciar en la bajada. Mis frenos apenas responden, cargados de agua. Necesito tropecientos metros para detener la bici... más vale que no se cruze nada en mi camino. Ya en la carretera "general" la pendiente apenas existe y tampoco llueve con tanta intensidad. Llegamos al camping casi sin fuerzas, y es que apenas hemos comido algo. Devoramos la bolsa de patatas fritas y lo que pillamos de la nevera que se trajo Javi. Sin pausa nos duchamos y rápidamente tomamos la decisión de volvernos para Santander. Teníamos previsto permanecer al menos un par de días más, pero tal y como se ha puesto el tiempo... En pocas horas estamos en casa. El trayecto por Francia y el País Vasco es mucho más cómodo y rápido, aunque algo más caro. Para aprovechar el que imagino un buén estado de forma al día siguiente, 23 de agosto, y ya en Santander me pruebo en el puerto de Peña Cabarga. Lo subo en 32 minutos sobre mi viejo hierro, que pronto jubilaré. Tomo nota por ver si en el futuro me siento capaz de mejorarlo... Quizás Daniel monte también en bici.
Día 21, "el gran día". El Tourmalet nos espera. Desde el camping salimos tranquilamente en dirección a Luz Sant Saveur. Poco antes de llegar al pueblo Javi empieza a comentarme que si el quiere subir tranquilamente, que si cuando tenga hambre se para, que si cuando vea una fuente se para, que si... Al llegar a Bageres estoy que no me contengo, yo por supuesto quiero subir el Tourmalet, pero es que además quiero hacerlo de una tirada y a tope. Una fuente nos separa definitivamente. En solitario asciendo los 19 Km del Tourmalet. Tampoco es para tanto, claro que he sido más bién conservador en mi exfuerzo. Realmente duro el último Km al 10,2 % y con el viento obligando a buscar el cobijo del taluz... Arriba espero; 5, 10, 15, 20, 25, ... no recuerdo los minutos. Al fin aparece Javi y le fotografío en los últimos 100 metros. Estamos a 2115 m y tomamos unas Coca-colas de las de verdad en un bar repleto de fotos de ciclistas con historia. El descenso es rapidísimo y nos sobra tiempo para visitar por la tarde en coche el puerto de Gavarnie e incluso encaramarnos caminando al Pic des Tentes desde donde se ve el circo de Gavarnie, la Brecha de Roland, el Taillón,... Esta noche entró una tremenda borrasca y nos apresuramos a cenar mientras veíamos como oscurería el cielo a marchas forzadas y se acercaban los rayos y truenos a nuestro valle. Alejamos las bicis y las amarramos a un arbol. Nos metemos en la tienda esperando evitar el contacto con el doble techo y las consecuentes gotitas... Javi comienza con sus dudas... que si tirones, que si yo mañana descanso,... Yo no quiero pensar tan siquiera en perder un día sin ascender cualquiera de los puertos que nos rodean. La mañana del 22 amanece húmeda. Aunque el límite con la niebla parece sobrepasar en pocos metros el valle... Tras un tira y afloja estoy decidido a salir y al menos intentar el Hautacam... y si acaso también el Cauterets-Pont De Espagne. Cuando casi estoy dispuesto para salir Javi se apunta... no esperaba menos. Salimos y pronto empezamos a subir. Son casi 18 km hasta arriba y pronto nos sumimos en la espesa niebla y me distancio. Llego arriba y apenas me hago una foto vuelvo a bajar. Un par de Kilómetros por debajo me uno a Javi.
Le comento que yo sigo hacia Cauterets y el me dice que le espere que me acompaña. Subo de nuevo estos dos km y bajamos juntos. Falso llano hacia Cauterets, ligera llovizna. La carretera se empina antes de llegar al pueblo y entonces Javi me dice que siga, el hará lo que pueda. Me pasa algunas barritas energéticas y tiro solo. Paso Cauterets y pese a la oscuridad no me lo pienso. Preciosa carretera, con esas uniformes revueltas,... Con las fuerzas justas llego a la tremenda esplanada del Pont De Espagne. Enorme edificio del que se supone parte un telesférico... la niebla apenas me permite imaginar lo que allí hay. Sin demora me tiro por la cuesta para abajo y pronto siento temor al estallar los truenos no muy lejos de esta zona. Comienza a llover a lo bestia y compruebo lo peligroso que se ha puesto la carretera, sobretodo con estas zapatas de "todo a cien" que calza mi bici. Llego a Cauterets bajo el diluvio y me encuentro con Javi parapetado a las puertas de un comercio. Hablamos, y tras esperar unos minutos, calados y sin esperanzas de que aquello escampase, nos lanzamos a la carretera, de vuelta. Pronto Javi se empieza a distanciar en la bajada. Mis frenos apenas responden, cargados de agua. Necesito tropecientos metros para detener la bici... más vale que no se cruze nada en mi camino. Ya en la carretera "general" la pendiente apenas existe y tampoco llueve con tanta intensidad. Llegamos al camping casi sin fuerzas, y es que apenas hemos comido algo. Devoramos la bolsa de patatas fritas y lo que pillamos de la nevera que se trajo Javi. Sin pausa nos duchamos y rápidamente tomamos la decisión de volvernos para Santander. Teníamos previsto permanecer al menos un par de días más, pero tal y como se ha puesto el tiempo... En pocas horas estamos en casa. El trayecto por Francia y el País Vasco es mucho más cómodo y rápido, aunque algo más caro. Para aprovechar el que imagino un buén estado de forma al día siguiente, 23 de agosto, y ya en Santander me pruebo en el puerto de Peña Cabarga. Lo subo en 32 minutos sobre mi viejo hierro, que pronto jubilaré. Tomo nota por ver si en el futuro me siento capaz de mejorarlo... Quizás Daniel monte también en bici.
domingo, 13 de agosto de 2000
Sierra de Aitzkorri
Sierra de Aitzkorri desde el santuario de Arantzazu. 13 de agosto de 2000. Invitados por María pasamos unos días en su caserío y el domingo Cristina y Daniel me acompañan a hacer una travesía. Sin duda sería una de nuestras peores experiencias en el monte. Poco antes de ascender el Aitzkorri Daniel se duele del abdomen y comenzamos a preocuparnos. Cada vez parece dolerle mas y alarmados nos apresuramos a descender. Lo saco de la mochila y le llevo en brazos tan rápido como puedo, procurando no tropezar. Al rato se tranquiliza y se duerme... nosotros también nos tranquilizamos al pensar que pueden ser simplemente gases. Ya sin tantas prisas seguimos bajando. Le llevamos al hospital y allí tras hacerle algunas pruebas nos indican que efectivamente deben ser gases... Pero al poco, ya haciendo las maletas para volvernos a Madrid, se queja de nuevo. Muy preocupados llegamos a Madrid y de aquí diréctamente al hospital. Tiene una especie de "nudo" en los intestinos que proceden a deshacerle insuflando aire por el ano. Daniel lo pasa realmente mal pero parece que todo fue bién. Pasará una noche ingresado y yo con el... A partir de esta experiencia me cuesta despreocuparme cuando salgo de excursión si voy con Daniel... aunque el tiempo todo lo cura. Por cierto que unos días antes nació nuestra sobrina Sara.
domingo, 6 de agosto de 2000
Peña Trevinca
Peña Trevinca (2124m). 6 de agosto de 2000. Pasamos unos días en Porto. Fátima nos guía para subir a Trevinca desde su pueblo. Cargo con Daniel (año y medio) y le subo hasta la cima. El descenso con mucha vegetación y encharcado... Tras la paliza tendremos que volvernos para Madrid. Empezamos a conocer este entorno de Sanabria... habrá que volver.
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